La Sección Primera de la Audiencia de Navarra ha emitido una condena de 12 años de prisión a un individuo que fue hallado culpable de agredir sexualmente de forma continuada a su hija, desde que ella tenía 13 hasta los 17 años. Además, este hombre también sometió a la joven a maltrato habitual, según reporta Europa Press.
Los cargos desglosados incluyen 9 años por agresión sexual continuada, un año y nueve meses por violencia habitual, y siete meses y 15 días por cada uno de los dos delitos de violencia física familiar.
La condena ha sido apelada y ahora se encuentra ante la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Navarra.
En medio de este lamentable caso, el tribunal ha impuesto una prohibición de acercamiento y comunicación con la víctima durante 12 años. Además, ha dictaminado una medida de libertad vigilada por un tiempo de seis años, que deberán cumplirse después de la pena de prisión. La víctima, por su parte, ha renunciado a cualquier tipo de indemnización.
Los Años de Abuso y Violencia
Según información del Tribunal Superior de Justicia de Navarra (TSJN), la joven víctima vivía con sus padres y hermanas en una localidad de Tierra Estella. Desde 2011, cuando tenía apenas 6 años, hasta 2015, su padre había estado involucrado en conductas agresivas y violentas, tanto físicas como verbales, de manera reiterada.
La sentencia detalla que el padre la empujaba, le daba bofetadas y patadas cuando la conducta de la menor no correspondía con sus expectativas. Estos comportamientos violentos cesaron durante un tiempo, pero volvieron a intensificarse cuando la niña cumplió 13 años.
El hombre insultaba, menospreciaba y controlaba a su hija, y con el objetivo de satisfacer su deseo sexual, comenzó a realizarle tocamientos. Estos actos, perpetrados con el uso de la fuerza, se repetían casi a diario, cuando la madre no se encontraba en casa.
Ante el miedo de que su padre comenzara a tener relaciones sexuales con ella, la joven, que mantenía una relación de pareja con un chico, decidió huir a otra ciudad el 15 de junio de 2022. Esta situación provocó que su familia rompiera todo tipo de relación con ella. Tras la denuncia, la joven fue acogida de urgencia por los Servicios Sociales e ingresó en un centro de acogida.
La sentencia ha demostrado que el acusado ha causado un daño físico y psicológico enorme a su hija desde que tenía seis años, sometiéndola a una convivencia familiar basada en la dominación, el miedo, la violencia física y psicológica, y la humillación.
Actualmente, la víctima se encuentra en tratamiento psicológico y psiquiátrico. Presenta incomodidad respecto al sexo, malestar emocional y ansiedad, con diversas crisis. Según los informes, padece un trastorno mixto ansioso-depresivo.
Un Testimonio Valiente
En el juicio celebrado el 28 de octubre del año pasado, la Fiscalía solicitó una condena de 12 años y 6 meses de prisión mientras que la acusación particular pidió 12 años y 11 meses. La defensa, por otro lado, solicitó la absolución.
Para la Sección Primera de la Audiencia, el testimonio de la joven constituye en este caso una prueba de cargo suficiente para desvirtuar el derecho a la presunción de inocencia del acusado.
Los magistrados descartaron motivaciones espurias en la interposición de la denuncia. Aseguran que no se justifica que la víctima tuviera un ánimo de perjudicar al acusado denunciando estos hechos, ya que la denuncia solo le ha ocasionado sufrimiento y un daño emocional muy intenso.
Al respecto, subrayaron que no se advierte ánimo de venganza, sino la sola voluntad de que los hechos fueran enjuiciados y proteger a sus hermanas. También señalaron que no apreciaban una exageración de los hechos, pues la víctima reconoció aspectos fundamentales que atenuarían la entidad, como la negación de acceso carnal en los abusos.
Los jueces concluyen que no hay indicios de intencionalidad de perjudicar al acusado, y resaltan que la víctima renunció a cualquier indemnización que pudiera corresponderle.
