Jóvenes mirando sus teléfonos móviles.

El futuro de la privacidad en la Unión Europea (UE) se mantiene en una incertidumbre alarmante. Esta es la preocupación expresada por un colectivo de 254 científicos e investigadores de 33 países. En una carta abierta publicada recientemente, advierten que la nueva ley contra el abuso sexual infantil, actualmente en negociación por los Estados miembros de la UE, puede desencadenar una «vigilancia masiva» de los ciudadanos online. Si se aprueba esta ley, sostienen, podría tener «consecuencias catastróficas» que pueden afectar negativamente «a las democracias de todo el planeta».

La Comisión Europea propuso a mediados de 2022 que la mejor estrategia para combatir la difusión de material pedófilo en línea era obligar a las grandes plataformas como TikTok y WhatsApp a escanear las comunicaciones encriptadas de sus usuarios en busca de imágenes o vídeos ilegales relacionados con la explotación de menores. Para Carmela Troncoso, una de las impulsoras de la carta, esto sería como colocar un «espía» en tu hogar sin saber qué está buscando.

Tras un periodo de controversia, el Parlamento Europeo votó en contra de la inspección de las telecomunicaciones de los ciudadanos, un golpe significativo a las intenciones de Bruselas. No obstante, los países continuaron negociando y recientemente, la presidencia belga del Consejo de la UE presentó una nueva propuesta de ley que afirma ser más específica y segura con los datos cifrados. Los expertos, sin embargo, consideran que estos cambios son meramente «cosméticos» y no cambian la esencia de la propuesta.

La carta publicada señala que el nuevo plan de Bruselas generaría «capacidades sin precedentes para la vigilancia y el control de los usuarios de Internet» y que «socavará por completo la seguridad de las comunicaciones y los sistemas», poniendo en peligro los procesos democráticos dentro y fuera de Europa.

Los expertos critican que la ley propuesta confía en una tecnología «defectuosa», «fácil de eludir» y de «bajo rendimiento». Advierten que, si se implementa, resultará en «miles de millones de falsas alarmas», donde el sistema podría categorizar como abuso sexual las fotos inocentes que los padres podrían compartir de sus hijos.

La propuesta de la UE de escanear las comunicaciones encriptadas ha recibido duras críticas desde su inicio. Más de 500 académicos denunciaron el año pasado que esto abriría un agujero en los sistemas de cifrado de extremo a extremo, que es el único método que garantiza la privacidad de las comunicaciones. Incluso el Comité Europeo de Protección de Datos pidió que se retirara la propuesta.

A pesar de las críticas, el nuevo texto de la ley todavía contempla el escaneo de todas las comunicaciones. Los expertos advierten que esta medida establecería un precedente para el filtrado de Internet, dificultando a las personas la utilización de algunas de las pocas herramientas disponibles para proteger su derecho a una vida privada en el espacio digital.

Los más de 230 científicos e investigadores consideran «esencial» que tanto los gobiernos como los proveedores de servicios digitales asuman una gran responsabilidad para combatir los «delitos graves» que son el abuso y la explotación sexual infantil. Sin embargo, en lugar de una solución centrada en la tecnología, abogan por aumentar la inversión en medidas ya probadas como la educación sexual y sobre el consentimiento, las líneas directas de denuncia o la alfabetización digital.

La carta concluye que los cambios propuestos no agilizarán la detección de contenido pedófilo ni pondrán trabas a los agresores y, en cambio, generan nuevos problemas como la falta de transparencia algorítmica. Por lo tanto, piden que la ley «no se apruebe». Asimismo, consideran «bastante lamentable» que los políticos europeos no hayan consultado a expertos en privacidad y ciberseguridad antes de presentar una propuesta «que no puede funcionar tecnológicamente».