La vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha intervenido en respuesta a las críticas lanzadas por el máximo ejecutivo de Repsol. El consejero delegado de la petrolera, Josu Jon Imaz, ha defendido su apuesta por impulsar la descarbonización sin renunciar a ninguna energía y con «menos ideología y más tecnología». Imaz retó a la vicepresidenta a declarar si ella quiere que la compañía cierre sus refinerías y si apoya a la industria española. Ribera respondió solo unas horas después.
En su respuesta, Ribera afirmó que «por ahora es difícil pensar en cerrar las refinerías españolas», pero advirtió que las instalaciones para producir carburantes a partir del petróleo podrían tener fecha de caducidad. Según la vicepresidenta, «en el horizonte temporal de estrategias de largo plazo a 2040 o 2050 deberíamos estar preparados para un abandono de los combustibles fósiles. Y es muy probable que no necesitemos gasolina ni gasoil». Enfatizó que hay tiempo suficiente para hacer las cosas bien.
Ante las preguntas de Imaz sobre si Ribera apoya a la industria española y si quiere que se mantenga la industria en el país, la vicepresidenta también respondió. “Por supuesto que quiero industria, una industria de presente y de futuro”, dijo Ribera. “Este es un Gobierno que apuesta por la industria y por la industrialización. Un Gobierno que sabe que la reindustrialización debe ser consciente de que debe ir evolucionando para ser cada vez más competitiva, precisamente con menos intensidad de emisiones de CO2”.
Ribera respaldó la estrategia de las petroleras como Repsol o Cepsa para reconvertirse en compañías de servicios energéticos diversificados y cada vez más descarbonizados. «No anticipar el proceso de descarbonización de la industria es algo que debemos evitar. Tenemos tiempo para hacer las cosas bien. Y Repsol tiene capacidades de sobra para hacerlo (…) Repsol debe concentrar sus esfuerzos en seguir en esa dirección».
El consejero delegado de Repsol defendió su «apuesta por una oferta multienergía y la neutralidad tecnológica, por utilizar todas las energías para descarbonizar», no sólo por la generación eléctrica con renovables, también por combustibles con bajas emisiones para impulsar los sectores industriales que no pueden utilizar la electricidad en sus procesos de producción (química, cementeras, papeleras, transporte pesado…).
Imaz planteó la alternativa de cerrar las refinerías. «Ministra Ribera, ¿quiere que cerremos las refinerías, que dan empleo, solo en el caso de Repsol en España, a 28.000 personas, incluido empleos directos, indirectos e inducidos?», preguntó Imaz. «Nos rebelamos ante aquel que ve la industria como un problema. Por eso vamos a pelear con uñas y dientes para continuar transformando y continuar mejorando nuestras refinerías, para reducir su huella de CO2. Me gustaría, y lo deseo de todo corazón que tengamos la cercanía de la ministra, su ayuda su colaboración en este objetivo y en este camino».
Imaz también defendió la neutralidad tecnológica para mantener la industria en España y para garantizar su competitividad. «No de forma retórica, sino de forma sincera y directa, me atrevo a preguntar. ¿Queremos industria? ¿La queremos? ¿Sí o no? Yo le preguntaría a la vicepresidenta y ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera. ¿Queremos industria, ministra Ribera? Nosotros la queremos».
