Lamine Yamal fue el centro de la fiesta

Euforia en España: la Roja avanza a la final de la Eurocopa

El pasado domingo, España celebró con gran euforia su paso a la final de la Eurocopa. El partido, que se disputó en Berlín, fue un cúmulo de emociones para jugadores, cuerpo técnico y aficionados. El momento álgido llegó cuando el equipo regresaba al hotel en el autobús, antes de poder reunirse con sus familiares, soltar la tensión y descansar hasta retomar el trabajo el próximo miércoles.

En la zona mixta del Allianz Arena, los jugadores desfilaban sonrientes y, a medida que iban subiendo al autocar, la emoción estallaba. El vehículo parecía moverse al ritmo de los golpes, saltos y bailes de los jugadores, que celebraban al son del himno oficial de la Rojas: ‘La Potra Salvaje’.

‘La Potra Salvaje’: el himno oficial de La Roja

La canción de la segoviana Isabel Aaiún ha causado un gran impacto entre los jugadores. Su ritmo vertiginoso contagia alegría y motivación, haciendo de ella un himno no oficial, pero sí muy querido por todo el equipo.

Pedro Rocha, presidente de la Federación, recibía a los futbolistas uno a uno, dándoles la mano por el gran éxito de llegar a la final. Pese a las trabas que se está encontrando la RFEF, incluyendo la petición de inhabilitación del dirigente, la selección va viento en pompa superando los problemas internos y externos.

Un equipo unido: todos saltaron

Los saltos no solo fueron de los jugadores, sino también de los miembros del staff, auxiliares y, en general, toda la delegación. Era el momento de liberar los nervios contenidos durante el partido.

La llegada al hotel de Múnich fue más tranquila. Los jugadores tuvieron entonces el momento de reunirse con sus familias o amigos desplazados. Era el instante perfecto para charlar de forma relajada antes de irse a dormir y afrontar el día siguiente. No había tiempo para perder, ya que era prioritario recuperar cuanto antes tras tanto esfuerzo acumulado.

Un protagonista especial: Lamine Yamal

La fiesta fue redonda gracias a un protagonista especial: Lamine Yamal. Sus compañeros lo abrazaron, felicitaron e incluso le hicieron alguna trastada, todo valía en una noche de gloria.

El segundo capitán, Rodri Hernández, fue de los más explícitos. «Le he dado la enhorabuena individualmente, estoy muy orgulloso de él», declaró. Rodri añadió que «el futuro que le depara es impresionante, pero le he dado la enhorabuena por el compromiso defensivo, por el partido que ha tenido, por las ayudas constantes, es de chapeau, la clave de un equipo ganador es la solidaridad de todos».

«Es un fenómeno»

Vivian, de 24 años y siete años mayor que Lamine, lo calificó como «un fenómeno». «Estamos para darle cariño, confianza y sacar todo lo que tenga, que es mucho», afirmaba. Al igual que Rodri, Vivian valoró el esfuerzo conjunto de toda la selección: «Hay que valorar de manera colectiva lo que hemos conseguido, es el premio al trabajo de cada uno que hace mejor a su compañero. La prueba es salir y tener esta confianza».

En España no hay actores secundarios, todos han tenido minutos menos el tercer portero Remiro, y son una piña como hace años que no se recordaba en el seno de la selección.