Las elecciones en el País Vasco marcan un hito histórico en la política de la región, según una reciente encuesta Gad3 para ABC. Por primera vez desde 1980, los herederos políticos de ETA se perfilan como la posible fuerza mayoritaria en el Parlamento Vasco. Aunque el Partido Nacionalista Vasco (PNV) podría superarles en votos, la formación liderada por Arnaldo Otegi, Bildu, se dispararía hasta los 28-30 escaños, dejando todo en manos de un Partido Socialista de Euskadi (PSE) estancado en 10.
Desde las primeras elecciones al Parlamento Vasco en 1980, nunca se había contemplado un escenario en el que los herederos políticos de ETA fueran la fuerza mayoritaria en esta cámara autonómica. Si los resultados se mantienen de acuerdo a la encuesta, estarían en disposición de exigir que haya un lendakari de Bildu, algo inédito en la historia política vasca.
La formación de Otegi, que hace una década estaba en la ilegalidad, podría alcanzar entre 28 y 30 escaños, según la encuesta de Gad3. A pesar de esto, los peneuvistas podrían obtener más votos, pero la distribución de escaños les sería menos favorable, quedando en un rango de 27 a 29.
El Partido Socialista de Euskadi (PSE) juega un papel crucial en esta contienda. Aunque las proyecciones le otorgan solo 10 escaños, su posicionamiento podría decidir quién liderará el gobierno vasco. Si decide aliarse con Bildu, podría dar lugar a un gobierno de izquierdas sin precedentes. Sin embargo, si opta por mantener su alianza con el PNV, podría mantener el statu quo.
El panorama político vasco ha sufrido un cambio drástico en los últimos años. Bildu, que surgió como una coalición de partidos de izquierda abertzale, ha logrado consolidarse como una de las principales fuerzas políticas de la región. Su capacidad para aglutinar el voto de la izquierda soberanista y su discurso en favor del diálogo y la paz han contribuido a su ascenso.
Por su parte, el PNV, que ha gobernado el País Vasco durante la mayor parte de su historia autonómica, se enfrenta a un desafío sin precedentes. A pesar de que podría superar a Bildu en votos, la distribución de escaños podría jugar en su contra.
En este contexto, la posición del PSE es crucial. Aunque su número de escaños sería inferior al de las otras dos fuerzas, su capacidad para formar alianzas podría determinar el futuro político del País Vasco.
Las elecciones del 21-A en el País Vasco auguran una reconfiguración del panorama político de la región. Con Bildu y PNV disputándose la mayoría y el PSE como posible llave de gobierno, el futuro del País Vasco está en juego.
