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El desafío del turismo en Baleares: Contener la marea

Las Baleares están en un estado de agitación, y no solo debido a las altas temperaturas. Un profundo debate social ha estallado debido a la evidente saturación turística que sufren las islas. En 2021, el archipiélago acogió a 17,8 millones de turistas, y se espera que este año el número supere ampliamente los 18 millones. Todo ello en un lugar donde la población residente es de 1,2 millones de personas.

Los efectos de esta masificación turística son tanto medioambientales como sociales. El más notable de ellos es la escasez de viviendas, debido a la especulación generada por la demanda de apartamentos turísticos. Los alquileres están alcanzando precios estratosféricos, y los residentes se encuentran con que no pueden vivir en su propia tierra. Un problema similar se produce con los trabajadores y funcionarios – médicos, policías, maestros – que vienen de la península.

La respuesta política a la saturación turística

La presidenta del Govern balear, Margarita Prohens (PP), ha sorprendido a todos al liderar una auténtica movilización popular contra esta masificación. Adoptando un discurso tradicionalmente defendido por la izquierda y los ecologistas, Prohens lidera un movimiento para poner fin al crecimiento turístico eterno, que, según afirma, está empezando a causar más problemas que beneficios.

“Este Govern entiende que no podemos crecer más; no hablo de cambio, porque el modelo es el que es, pero sin duda ha llegado a un límite. Hay que transformarlo y vamos ocho años tarde”, señaló Prohens, en unas declaraciones realizadas poco después de las manifestaciones en Canarias también contra la masificación.

Prohens ya predijo entonces que quería abrir “espacios de diálogo” con todos los sectores de la sociedad. “No queremos que esta transformación venga solo desde el PP”, dijo. Esta fue una invitación clara a que se unieran desde hoteleros hasta ecologistas, algo que en principio parecía inverosímil, pero que parece estar sucediendo.

Medidas para contener el turismo

La primera medida adoptada ha sido anunciar la reducción del número máximo de plazas turísticas que se pueden crear en la isla de Mallorca, eliminando 18.000 camas de las 430.000 que ahora se permiten. Es una reducción testimonial, pero es la primera vez en la historia de las Islas Baleares que se reduce y no se aumenta la capacidad de alojamiento para los turistas.

Además, tanto en Mallorca como en Ibiza se está trabajando en un reglamento para limitar la entrada de coches de alquiler a las islas, debido a la saturación de las carreteras insulares durante el verano. Largos atascos se suceden en las entradas y salidas de los centros urbanos, pero también de las playas más concurridas. La isla de Formentera fue la primera, en la década pasada, en limitar la entrada de coches, y el éxito de esta medida está animando al Govern a hacer lo mismo en todo el archipiélago.

También se ha creado, bajo el liderazgo de Prohens, una especie de plataforma de espectro amplio que incluye a todos los sectores sociales de las islas para estudiar cómo frenar el crecimiento turístico. El llamado Pacto Social y Político por la Sostenibilidad de Baleares fue presentado el 22 de mayo en un salón abarrotado de personalidades de todas las tendencias, desde la economía hasta el medio ambiente. Se ha designado a Antoni Riera, un destacado estudioso de la economía balear, para que esboce una ‘receta’ concreta contra la masificación.

Prohens afirmó: “El hecho de ser un territorio frágil y limitado nos obliga a hablar de gestión de sostenibilidad. Y, sí, a hablar de límites. Hablar de límites y contención es hoy la mejor manera de defender el turismo”. “La congestión está comprometiendo la competitividad turística de Baleares”, añadió la presidenta, para la que “se ha excedido la capacidad de carga”.

Los hoteleros han apoyado sin fisuras esta nueva estrategia de contención, aunque hay excepciones, sobre todo entre los propietarios de viviendas turísticas, una oferta cada vez más numerosa y que se señala como parte del problema. Existen 150.000 plazas de viviendas turísticas en las islas.

Los partidos políticos han reaccionado con cautela, pero ninguno de ellos ha rechazado por completo las intenciones de Prohens. La izquierda ha saludado que la presidenta finalmente adopte sus postulados, mientras que Vox se ha mostrado dispuesto a “escuchar” sus propuestas.

Para más información, por favor contacte con la sección de Medio Ambiente en crisisclimatica@prensaiberica.es.