Francina Armengol, la presidenta del Congreso de los Diputados español, fue recibida por el Papa Francisco en el Vaticano en una audiencia privada que duró una hora. Ambos líderes compartieron sus preocupaciones y opiniones sobre los desafíos actuales que enfrenta el mundo y la necesidad de mediar para poner fin a los conflictos bélicos en Gaza y Ucrania.
La presidenta del Congreso español enfatizó la obligación de la comunidad internacional de intervenir para detener la guerra que azota a la población civil, con especial atención a las mujeres y niños. Las conversaciones entre Armengol y el Sumo Pontífice se centraron en la difícil situación política a nivel global y la urgente necesidad de reforzar las políticas de diálogo.
Armengol y el Santo Padre coincidieron en la necesidad de reducir la crispación política que solo genera desafección y populismo. Ambos líderes subrayaron que este tipo de ambiente político aleja a los gobiernos y parlamentos de la política útil que resuelve los problemas reales de la ciudadanía.
Además, la presidenta del Congreso español pudo discutir con el líder de la Iglesia Católica aspectos de la realidad política europea. Ambos estuvieron de acuerdo en que se necesita un enfoque más proactivo y centrado en el diálogo para abordar los desafíos políticos actuales y futuros.
En cuanto a los asuntos internos de la Iglesia, se discutió el tema de los abusos en la Iglesia. Siguiendo la línea de trabajo que el Papa Francisco ha impulsado durante su pontificado para investigar y acabar con los casos de pederastia en la Iglesia, Armengol compartió con el Santo Padre el informe del Defensor del Pueblo que próximamente el Congreso debatirá.
Al finalizar la reunión, la presidenta del Congreso entregó al Santo Padre un libro que documenta la obra del artista Miquel Barceló en la capilla del Santísimo de la Catedral de Mallorca. El libro, que contiene fotografías de Agustí Torres, sirve como testimonio de esta obra de arte.
Este encuentro entre Francina Armengol y el Papa Francisco pone de manifiesto la importancia del diálogo y la cooperación entre los líderes mundiales para abordar los desafíos globales y resolver los problemas que afectan a las personas en todo el mundo. Ambos líderes demostraron que, a pesar de las diferencias en sus roles y responsabilidades, comparten un compromiso común con la paz, la justicia y el bienestar de todas las personas.
