El Juzgado de lo Social número 4 de Santiago de Compostela, en la región española de Galicia, ha hecho un reconocimiento significativo al conceder a una empleada de la reconocida cadena de moda, Zara, el estatus de enfermedad profesional para una afección en el hombro que se considera derivada de su trabajo.
El caso fue presentado contra Muprespa, Zara España, el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), la Tesorería General de la Seguridad Social y el Sergas, informó la Confederación Intersindical Gallega (CIG).
En la demanda, se dictaminó que el proceso de incapacidad temporal iniciado por la demandante, una vendedora de Zara con una patología degenerativa tanto a nivel del hombro como cervical, y que había cambiado su rol a pedidos online, se derivaba de una enfermedad profesional. Las partes demandadas fueron condenadas «a estar y pasar por tal declaración», con la mutua siendo ordenada a pagar la prestación correspondiente a dicho proceso de incapacidad.
La presidenta del comité de Zara y representante de la CIG, Carmiña Naveira, ha explicado que esta afección «viene provocada por los trabajos realizados a diario, levantando los brazos por encima del hombro para colocar o recoger las prendas en los estantes», tanto en la tienda como en el almacén.
Naveira ha recordado que el INSS destacó en su informe que «el 90%» de las tareas diarias de las empleadas «consisten en este tipo de movimientos repetitivos que acaban desencadenando este tipo de patologías».
Además, Naveira criticó a la mutua por «no haberse molestado en comprobar las causas» o las «funciones reales o cómo se desarrollaba el trabajo», a pesar de que las trabajadoras acudían «de forma constante con el mismo tipo de patología».
En este contexto, la presidenta ha enfatizado que los comités de cada empresa «llevan años denunciando los problemas con las alturas y el volumen de la mercancía y demandando a Inditex que adapte las medidas preventivas o correctoras, tanto en tienda como en almacén, para evitar o minimizar este tipo de lesiones».
La falta de reconocimiento de esta dolencia como enfermedad profesional, según Naveira, también ha conllevado «una pérdida de dinero para las trabajadoras», ya que no recibieron la prima de beneficios completa por estar de baja con una enfermedad considerada común.
Este caso pone de manifiesto los desafíos que enfrentan los trabajadores en el sector minorista, donde las tareas físicas diarias pueden llevar a desarrollar patologías crónicas. También destaca la necesidad de que las empresas tomen medidas para prevenir y minimizar este tipo de lesiones, y de que las mutuas investiguen adecuadamente las causas de las dolencias que presentan los trabajadores.
