Antonio Sánchez ‘El Nene’, el ídolo murciano cuya carrera terminó antes de la meta

En el centenario de su nacimiento, la figura de Antonio Sánchez Belando, ‘El Nene’, vuelve a ocupar un lugar en la memoria del ciclismo murciano. El corredor, considerado el primer gran ídolo de este deporte en la Región, falleció en 1954 tras sufrir un grave accidente durante una carrera en Cartagena, cuando tenía 28 años.

Un recuerdo que perdura en Santiago y Zaraiche

Un pequeño jardín de Santiago y Zaraiche conserva el homenaje a quien fue una referencia deportiva para Murcia. Una placa de cerámica, instalada en un monolito entre la vegetación, identifica el lugar como el Jardín ciclista Antonio Sánchez Belando. El memorial recuerda la trayectoria de un campeón local que no pudo alcanzar la última línea de meta que le aguardaba.

Han transcurrido 72 años desde aquel día en que numerosos aficionados esperaban su llegada en Cartagena. ‘El Nene’ nunca apareció. Su nombre forma parte de una generación de deportistas posterior a la Guerra Civil y anterior a la popularización televisiva del ciclismo, una etapa en la que la afición por las dos ruedas crecía en España pese a las limitaciones de la época.

Nacido hace exactamente un siglo en una desaparecida Santiago y Zaraiche de acequias, azarbes y palmerales, Antonio Sánchez creció en un entorno que el desarrollo urbano transformó por completo. No dejó descendencia ni sobreviven sus ascendientes. Durante décadas, sus tíos David y Fuensanta mantuvieron en El Ranero un altar dedicado a su memoria, rodeado de velas y mariposas.

Los primeros éxitos de ‘El Nene’

De la Vuelta a la Región Levantina a La Vuelta

Las primeras referencias de su carrera ya reflejaban una destacada madurez competitiva a finales de los años cuarenta. En la Vuelta a la Región Levantina de 1949 alcanzó el tercer puesto de la clasificación, con una victoria de etapa en Elda y otros resultados parciales: un tercer, un cuarto y un segundo puesto.

Después fue tercero en el Circuit Loire-Océan, disputado en Francia. A comienzos de la década de 1950 obtuvo su primera victoria en Murcia, el 6 de enero, en la Carrera Ciclista de Educación y Descanso. Poco después dio el salto a una gran prueba nacional: ganó la contrarreloj individual entre Castellón y Valencia de la 13ª etapa de la Vuelta a España de 1950.

Aunque Umberto Drei venció posteriormente en la llegada a Murcia de la 14ª etapa, la afición local centró su atención en el corredor de Santiago y Zaraiche, ya convertido en un referente para los seguidores murcianos.

Victorias, podios y la relación con Bahamontes

Un corredor decisivo en las grandes citas

El palmarés de Antonio Sánchez incluyó una victoria en solitario en el Gran Premio Ginsom, donde rompió la carrera en Monteagudo y cruzó la meta de Puente Tocinos con ocho minutos de ventaja. También ganó en 1952 las 20 vueltas al circuito urbano de Murcia y obtuvo el primer premio, dotado con 800 pesetas, tras un recorrido que partió de una Plaza Circular recién trazada y llegó hasta Tomelloso.

En mayo de 1953 fue segundo, solo superado por Luis Navarro, aunque llegó a meta con cuerpo y medio de ventaja sobre Federico Martín Bahamontes. La relación entre ambos trascendió aquellos resultados. Bahamontes, entonces conocido como ‘El Lechuga’, consideró siempre al murciano su «mejor gregario».

Durante la Vuelta a Asturias de 1953, Sánchez Belando cedió su bicicleta al corredor toledano después de que este rompiera su cadena. Aquel gesto reforzó el vínculo entre dos ciclistas que compartieron carretera antes de que Bahamontes se convirtiera en una de las grandes leyendas españolas.

Por su parte, ‘El Nene’ continuó cosechando triunfos: ganó la Vuelta a Andalucía, el Circuito de Málaga y logró el récord nacional y la victoria en el prestigioso Critérium de Ases de Madrid. Estos resultados le llevaron a ser seleccionado para el equipo nacional que debía disputar el Tour de Francia de 1953.

Sin embargo, una fractura de fémur frustró su presencia en la ronda francesa. A pesar de recuperarse, aquel objetivo nunca pudo cumplirse.

La carrera que nunca terminó

El accidente de Cartagena

A principios de 1954, recuperado de la lesión en el fémur izquierdo, Antonio Sánchez Belando volvía a competir con ambición. Tenía previsto defender su victoria en el Critérium de Ases de Madrid, figuraba entre los favoritos de una nueva vuelta provincial y preparaba su boda para después del verano. Además, comenzaba a enseñar a pedalear a otros corredores.

Las crónicas del día posterior señalaron que Sánchez no tenía demasiados deseos de participar el domingo 11 de abril de 1954 en Cartagena. Finalmente acudió para acompañar a Andrés Martínez ‘Niche’, un discípulo al que dejó huérfano tras su muerte.

La prueba constaba de cerca de cien kilómetros repartidos en 33 vueltas. Antonio conocía bien aquel circuito y lo había ganado en otras ocasiones. Pero en la vuelta 18, durante el descenso de la Cuesta del Batel, se produjo el accidente que detuvo la carrera.

Un carro estaba detenido en una curva y el impacto fue muy violento. Una de sus varas penetró en el pecho del ciclista. La organización suspendió inmediatamente la competición. Sánchez fue trasladado aún con vida al hospital, donde fue operado de urgencia. Sufría un pulmón perforado, fracturas en la columna y el esternón, cinco costillas rotas y graves traumatismos.

Antonio Sánchez Belando falleció a las 23.30 horas. En la meta, sus paisanos esperaban la llegada del ídolo murciano, que nunca llegó a cruzarla.

Una muerte que cambió el ciclismo

El fallecimiento de ‘El Nene’ conmocionó al pelotón y provocó cambios en las normas de un ciclismo en el que corredores de nivel internacional compartían circuitos que no siempre reunían suficientes garantías de seguridad. Tras el accidente se prohibieron las carreras por libre y se endurecieron las obligaciones organizativas.

Una ambulancia llevó su cuerpo de regreso a Murcia. El viaje que tantas veces había terminado entre aplausos regresó en silencio a una huerta de luto. Miles de aficionados asistieron a su entierro, mientras el Club Velocipédico Murciano abrió una suscripción popular para construir un panteón-monumento en su honor.

Décadas después, la placa del jardín ciclista de Santiago y Zaraiche mantiene vivo el recuerdo de Antonio Sánchez ‘El Nene’, el campeón murciano que dejó una huella duradera en la carretera y en la historia del deporte regional.