Sofía Coll: de los concursos televisivos a un nuevo ciclo musical
Sofía Coll presenta ‘IDK’, un álbum en el que combina español, catalán e inglés, los tres idiomas que, según explica, forman parte de su vida cotidiana y de su manera de expresarse. A sus 27 años, la artista catalana repasa una carrera marcada por su temprana formación musical, su paso por concursos televisivos y una etapa personal de dudas que la llevó a detenerse y acudir a terapia.
El pasado miércoles se anunciaron los dieciocho participantes del Benidorm Fest 2027, una experiencia que Coll vivió hace tres años. Antes de esa cita, ya había participado en la primera edición de ‘La Voz Kids’ y, una década más tarde, en el concurso de talentos de TV3 ‘Eufòria’.
Una vocación desde la infancia
La cantante comenzó a formarse y a trabajar en la música desde muy pequeña. Sus padres la apuntaron al coro cuando tenía tres años, ya que cantaba continuamente, y a los seis empezó a estudiar música.
Con catorce años se presentó a ‘La Voz Kids’, animada casi a la fuerza por su mejor amiga del colegio. En su familia no solían ver mucha televisión y el entorno del programa les resultaba ajeno, pero aceptaron porque pensaban que no llegaría lejos. Finalmente, para ella fue una experiencia importante.
Coll, criada entre el Raval y el Poble-sec, procede de una familia sin vínculos con la industria artística: sus padres son funcionarios y no había artistas en su entorno. El programa le permitió descubrir una profesión que hasta entonces veía como un mundo desconocido. También valoró encontrarse con otros niños de su edad dedicados a la música y recibir el reconocimiento de profesionales y del público, algo que reforzó su autoestima.
La popularidad que obtuvo entonces, cuando la gente la reconocía por la calle con quince años, fue una situación intensa. Sin embargo, asegura que aquella experiencia también la preparó para entender que todo ascenso puede tener una bajada y para afrontar las distintas etapas de la vida.
El Benidorm Fest como puerta de oportunidades
La participación de Sofía Coll en el Benidorm Fest fue, en sus palabras, una experiencia muy positiva. Destaca que muchas personas de aquella comunidad continúan presentes en su vida y afirma que el certamen le abrió muchísimas puertas.
A los participantes de la edición de 2027 les recomienda disfrutar de cada momento y no obsesionarse con la competición. A su juicio, ante tantas cosas que ocurren a la vez, es fácil olvidar lo esencial. También subraya el entusiasmo de los eurofans y considera que ese respaldo es algo muy valioso.
Sobre la decisión de RTVE de no participar en Eurovisión mientras Israel siga haciéndolo, sostiene que la apoya plenamente. Aunque cree que la corporación tardó en adoptar esa postura, considera que fue la decisión correcta.
La imagen como herramienta de expresión
Coll reconoce que su imagen es potente, pero niega que se trate de una coraza. Para ella es un juego y una vía de expresión: utiliza su cuerpo y su expresión corporal como un lienzo para transmitir emociones. Aunque entiende que pueda parecer algo artificioso, explica que ese personaje le permite mostrar una versión más fuerte, decidida y extrovertida de sí misma.
Una crisis de identidad detrás de ‘IDK’
Tras publicar su primer disco, ‘Génesis’, la artista atravesó una crisis de identidad. Entró en un periodo de ansiedad y dudas sobre si el público la escuchaba o no. Tenía entre diecinueve y veinte años, una edad que identifica con la entrada en la vida adulta y con muchas incertidumbres.
En aquel momento sufrió un grave problema de autoestima y era incapaz de mencionar tres aspectos positivos sobre sí misma. No tenía claro quién era ni por qué hacía música, por lo que decidió hacer una pausa y acudir a terapia. Con el tiempo, reafirmó que crea canciones porque la hace feliz, porque necesita contar cosas y porque disfruta del proceso creativo.
El título de su nuevo trabajo, ‘IDK’, responde a las siglas de ‘I don’t know’, es decir, «No sé». Coll lo relaciona con una etapa de transformación, cambios y contradicciones. Considera que, para evolucionar hacia algo nuevo, en ocasiones es necesario olvidar lo que se cree saber. Para la cantante, pensar que ya se sabe todo impide seguir descubriendo. Por eso vincula el concepto del álbum con el principio socrático de que lo único que se sabe es que no se sabe nada.
Pop electrónico maximalista pensado para el escenario
La artista define ‘IDK’ como «pop electrónico maximalista performativo». Explica que se trata de pop por sus melodías y estructuras, aunque admite que las fronteras entre géneros son cada vez más difusas. Lo califica de electrónico por los instrumentos empleados, de maximalista por la abundancia de capas de voces, instrumentos y texturas, y de performativo porque está concebido para la performance.
Aunque el disco invita a bailar, Coll no comparte del todo la idea de que los jóvenes hayan dejado de ir a las discotecas, ya que ve a mucha gente joven cuando acude a pinchar a clubes. Sí cree que la pandemia de Covid pudo causar un gran impacto y señala que los jóvenes tienen menos recursos económicos para salir de fiesta.
Vivienda y apoyo a las protestas en Sol
Sofía Coll asegura que no tiene dinero ni siquiera para la entrada de una vivienda. Actualmente comparte piso en Madrid con una compañera y afirma tener suerte tanto con su casero como con el inmueble. Aun así, expresa su apoyo a las personas que acampan en Sol y defiende que unirse para lograr objetivos más grandes es la única fórmula que funciona.
Si tuviera que elegir con qué artistas tomar el vermú de domingo, escogería a Rihanna y Alicia Keys.
