La sesión bursátil del 21 de febrero de 2024 en la Bolsa de Madrid finalizó con un alza del 0,69%, cerrando en 10.107,20 puntos. En el marco de este ascenso, todos los ojos estuvieron puestos en Inditex, la gigante textil española que anotó un alza del 1,77%.
En el contexto de un incremento sostenido, en vista de la presentación de sus resultados el próximo 13 de marzo, la capitalización bursátil de Inditex ha superado los 126.000 millones de euros. Esto la posiciona como la empresa con mayor capitalización del Ibex, muy por encima de los 70.000 millones de Iberdrola y los cerca de 61.000 de Santander. A nivel europeo, Inditex ha ascendido al 16º lugar en el ranking de capitalización, superando a empresas de la talla de Unilever, Schneider Electric y Airbus.
Este crecimiento no solo sitúa a Inditex en una liga especial bursátil, sino que también establece un estándar en el que otras empresas con planes de salir a bolsa se miran, especialmente durante este favorable año. A pesar de que alcanzar máximos históricos puede causar cierto respeto entre los inversores, la cotización de la compañía no muestra signos de debilidad, al contrario, se mantiene firme a la espera de los próximos resultados y la presentación de nuevos planes de crecimiento.
Este 2024 ha comenzado con un optimismo controlado en la inversión bursátil. Los pesimistas que esperaban un desplome en los mercados debido a las tensiones en Gaza y Ucrania, o aquellos que temían que la desaceleración china y los problemas de transporte internacional en el Mar Rojo, condujeran a una nueva escalada de precios, aún se encuentran perplejos por su error de cálculo.
El punto de inflexión o cambio de ciclo económico hacia el crecimiento decidido parece estar en ciernes, y para algunos, ya ha comenzado. Si bien la evolución de la inflación en los Estados Unidos ha empañado levemente el optimismo por las bajadas de tipos, el consenso entre los analistas sigue siendo más optimista que las políticas efectivas de los bancos centrales.
Es en este contexto en el que la Bolsa de Nueva York alcanza máximos. Al igual que la Bolsa de Tokio, que ha registrado máximos en 35 años. Sin embargo, en el caso de Japón, este auge se debe a una política económica predecible y estable basada en tipos de interés bajos y una paridad con el dólar que favorece las exportaciones.
Este escenario pone en evidencia la capacidad de las grandes potencias para respaldar el crecimiento adecuado mediante deuda sin miedos infundados que pretenden defender que las economías familiares son lo mismo que las economías de los países. Y no lo son, ciertamente.
Este comentario de la evolución de la bolsa a corto plazo pretende combinar los datos del balance de la sesión con opiniones de quien escribe y otras de analistas. En la renta variable influyen múltiples factores que configuran lo que los expertos definen como tendencia previsible, en continuo cambio y cuyo análisis debe ser holístico, global, crítico y multidisciplinar. Pero no dejan de ser opiniones.
