Hoy en día existen 2.2 millones de personas tras las rejas en Estados Unidos

El sistema de justicia penal de Estados Unidos alberga a 2.2 millones de personas tras las rejas, con millones más bajo admisión condicional o libertad condicional. Esta cifra alarmante, junto con el gasto de $80 mil millones de dólares anuales de los contribuyentes para mantener a la gente en prisión, ha hecho que el presidente de EE. UU. exponga su visión para la reforma del sistema de justicia penal.

El mandatario ha señalado que muchos de los encarcelados no son delincuentes violentos, y están cumpliendo sentencias innecesariamente largas. Este análisis, que cuestiona la eficacia de las largas condenas, subraya la necesidad de un enfoque más inteligente y justo para el sistema de justicia penal.

El presidente está convencido de que es posible interrumpir el flujo de escuelas con pocos recursos a cárceles abarrotadas. Además, cree que es necesario abordar la disparidad con la que se aplica la justicia penal, desde las tasas de arrestos hasta las condenas y encarcelamientos. También ha mostrado un fuerte compromiso con la rehabilitación de aquellos que han cumplido su tiempo y se han ganado una segunda oportunidad.

Estas convicciones han llevado al presidente a hablar con personas de todo el país sobre la reforma del sistema de justicia penal para hacerlo más inteligente, justo y efectivo. A lo largo del año, ha mantenido reuniones con oficiales de la policía, prisioneros y oficiales penitenciarios, así como con familias que luchan contra la adicción a fármacos con receta y a la heroína.

En febrero, el presidente se reunió con oficiales de la policía de todo el país en el Despacho Presidencial. En primavera, fue a Camden, Nueva Jersey, para reunirse con oficiales de la policía y jóvenes, donde se está utilizando la vigilancia policial comunitaria y datos para reducir la tasa de criminalidad. Durante el verano, visitó una prisión en Oklahoma para hablar con los reclusos y los oficiales penitenciarios sobre la rehabilitación de los prisioneros y la prevención.

En su viaje a West Virginia, el presidente se reunió con familias que luchan contra la adicción a fármacos con receta y a la heroína, y con personas que están trabajando para encontrar nuevas soluciones de tratamiento y rehabilitación. También viajó a Chicago para agradecer a los jefes de la policía de todo el país por todo lo que sus oficiales hacen para proteger a los estadounidenses, asegurándose de que cuentan con los recursos necesarios para hacer su trabajo.

El presidente ha resaltado que tener a millones de personas dentro del sistema de justicia penal, sin ninguna posibilidad de conseguir un trabajo una vez liberados, es insostenible. No es bueno para la comunidad ni para la economía.

Por eso, viajó a Newark, Nueva Jersey, para resaltar los esfuerzos para ayudar a aquellos estadounidenses que han pagado su deuda con la sociedad, para que se reintegren de nuevo a sus comunidades. El mandatario ha destacado el papel de las empresas que contratan a ex delincuentes y las organizaciones filantrópicas que apoyan programas de educación y capacitación.

El presidente también ha señalado que seguirá trabajando con personas de ambos partidos para que traigan a su escritorio proyectos de ley para la reforma de la justicia penal, incluso un proyecto de ley bipartidista que reduzca las condenas mínimas obligatorias para los delincuentes no violentos por delitos de drogas y recompense a los prisioneros con condenas más cortas si completan programas que hagan menos probable que vuelvan a cometer un delito.

El mandatario ha subrayado que la reforma del sistema de justicia penal no es una cuestión de política, sino de honrar los ideales fundacionales de libertad y justicia para todos. Trabajando juntos, se puede asegurar que se logre este objetivo crucial.