El lunes 11 de marzo marcó el inicio de una medida crucial para combatir los efectos de la sequía en Catalunya: la bajada de presión del agua en seis municipios del área de Barcelona. El Área Metropolitana de Barcelona (AMB) había anunciado esta acción el 28 de febrero en respuesta a la declaración de estado de emergencia por la Agència Catalana de l’Aigüa (ACA) debido a la grave sequía que azota la región.
La administración metropolitana tiene como objetivo reducir al máximo la dotación de agua «con la finalidad de alargar los recursos en la medida de lo posible por si la situación no mejora a medio plazo». Los municipios afectados por la reducción de la presión de la red son Begues, Cervelló, Corbera de Llobregat, La Palma de Cervelló, Sant Vicenç dels Horts y Sant Just Desvern, todos ubicados en la comarca del Baix Llobregat.
Tiana, una localidad en la parte sur del Maresme, también se unirá a esta lista la próxima semana, según fuentes del AMB. Inicialmente, la idea del AMB era aplicar la bajada de presión de manera más específica, es decir, no en toda la urbe, sino en los barrios o zonas con mayor consumo detectado. Sin embargo, hasta ahora, la aplicación de la medida ha sido general y «en todos los casos».
El estado de emergencia actual por la sequía limita el consumo a 200 litros de agua por persona y día, una norma que los ayuntamientos deben hacer cumplir bajo la amenaza de multas. Los siete municipios mencionados anteriormente estaban ya por encima de este consumo o cerca de alcanzarlo, lo que motivó la implementación de la bajada de presión. Si la sequía persiste, el AMB planea extender gradualmente estas medidas de reducción de presión a otras localidades, priorizando aquellas con las dotaciones más elevadas.
La administración metropolitana recuerda que la presión de la red de agua ya se encuentra ajustada al área metropolitana a «los límites más bajos que permite el Reglamento del servicio metropolitano del ciclo integral del agua». Sin embargo, la inminente reducción de presión puede tener algún efecto en el servicio en función de distintos factores, especialmente si se aumenta el consumo respecto al actual.
Algunas ciudades ya habían señalado previamente una gran cantidad de fugas en el sistema de distribución de agua, averías que son «difíciles de detectar y reparar». Además, se añade a la ecuación el gran número de casas unifamiliares con jardín y piscina en su término municipal, lo que incrementa el consumo de agua.
El Área Metropolitana explicó en febrero que enviaría una carta a todos los usuarios domésticos con un consumo superior a 200 litros por habitante y día, el límite marcado por la primera fase de emergencia. Esta carta solicita a unos 24.000 usuarios domésticos, el equivalente al 1.5% del total de abonados del área metropolitana, que aumenten sus esfuerzos para reducir el consumo de agua y acercarlo a la media actual del área metropolitana.
La carta también recuerda que durante la crisis hídrica, ciertas actividades como llenar piscinas privadas, regar jardines particulares y lavar vehículos (a excepción de en establecimientos especializados) están prohibidas. La situación de la sequía en Catalunya sigue siendo preocupante y las medidas tomadas por el AMB reflejan la necesidad de afrontar este problema con seriedad y determinación.
