Alerta de contaminación de plaguicidas en las fresas españolas: Un estudio revela
Un alarmante informe titulado ‘Cosecha tóxica’ elaborado por la Red Europea de Acción contra los Plaguicidas (PAN Europe) y la organización no gubernamental española Ecologistas en Acción ha revelado que en 2021, el 75% de las fresas españolas contenían residuos de plaguicidas. Estos datos forman parte de una tendencia preocupante que señala un incremento en la utilización de lo que se conoce como «sustancias químicas eternas» y la contaminación resultante del agua y los suelos en la Unión Europea.
El informe, titulado con toda exactitud ‘Cosecha tóxica: el aumento de los plaguicidas eternos en frutas y hortalizas en Europa’, expone cómo alimentos esenciales como frutas y verduras están siendo expuestos y contaminados por productos químicos peligrosos llamados perfluoroalquiladas y polifluoralquiladas (PFAS). Estas sustancias, que se pulverizan sobre los cultivos en forma de plaguicidas, tienen consecuencias «graves» para la salud humana y la naturaleza.
Según los datos presentados en el informe, España, junto a países como los Países Bajos, Bélgica, Austria, Portugal y Grecia, se sitúa como uno de los principales productores de alimentos contaminados con PFAS dentro de la UE. En España, entre 2011 y 2021, se detectaron residuos de 18 plaguicidas PFAS diferentes en frutas y hortalizas a la venta. En 2021, las frutas y hortalizas cultivadas en España estaban contaminadas, especialmente las fresas (75%), las uvas (64%) y los albaricoques (49%), además de las espinacas (42%).
En cuanto a las importaciones, en 2021 los países de origen de las frutas y hortalizas con mayor presencia de PFAS fueron Sudáfrica (PFAS en el 23% de las muestras) y Marruecos (en el 17%). Esta contaminación ha aumentado en los últimos diez años, un 148% en el caso de las hortalizas y un 80% en el de las frutas.
Los PFAS, también conocidos como «sustancias químicas eternas» debido a su excepcional persistencia, figuran entre los mayores riesgos químicos actuales para los seres humanos y el medio ambiente. Las moléculas de estos productos, que fueron creadas para impermeabilizar todo tipo de superficies de utensilios de cocina, envases o ropa de monte, tienen como característica su enorme persistencia, que hace que una vez liberados queden para siempre en el cuerpo humano y la naturaleza.
Estos químicos pueden tener «efectos adversos» incluso a bajas concentraciones, sobre el hígado, el sistema inmunitario y el sistema endocrino, y pueden ser responsables de la aparición de enfermedades como cáncer o problemas en el desarrollo infantil, por lo cual algunos ya han sido restringidos en la UE.
Según el estudio, la agricultura contribuye a la propagación y contaminación por PFAS porque estos químicos «han sido introducidos deliberadamente por la industria en los productos plaguicidas, añadiendo átomos de flúor al producto para aumentar su eficacia». Un reciente estudio de Ecologistas en Acción también reveló que «todos los responsables políticos europeos tienen PFAS en su sangre», y que estos químicos están presentes y contaminando los recursos hídricos y los suelos europeos.
Kistiñe García, responsable de Tóxicos en Ecologistas en Acción, subrayó que «en la UE se ha triplicado y en España ha aumentado un 148% en el caso de las hortalizas y un 80% en el de las frutas. Eliminar el uso de este tipo de plaguicidas podría ser una excelente diferenciación de los cultivos españoles, ya que los productos importados también están contaminados, como el 18% de los plátanos o el 27% de los pimientos”.
Angeliki Lysimachou, responsable de Ciencia y Política de PAN Europe, destacó que «los pesticidas PFAS no son en necesarios para cultivar. La aprobación de los plaguicidas PFAS, a menudo aplicados en mezclas, tiene deficiencias».
Koldo Hernández, coordinador de Agua de Ecologistas en Acción, señaló que “de la primera lista oficial de restricción de PFAS, que incluía 47 sustancias activas, 37 (el 12% de las sustancias activas sintéticas aprobadas en la UE) siguen autorizadas en los plaguicidas, lo que provoca su propagación deliberada por los campos agrícolas europeos y la contaminación directa de las aguas y el medio ambiente”.
