Elsa Pavón, cofundadora de Abuelas de Plaza de Mayo y primera integrante de la organización que logró recuperar a su nieta, murió este jueves a los 90 años. La noticia fue comunicada por la Asociación Anahí, entidad que presidía.
La organización expresó su pesar por la muerte de quien definió como su «lúcida y sabia presidenta» y puso en valor una trayectoria dedicada a la verdad, la memoria y la justicia. Su tarea como referente de los derechos humanos fue decisiva en el inicio de la restitución de identidad de hijos de personas desaparecidas.
La búsqueda de Paula Logares
La vida de Pavón quedó marcada el 18 de mayo de 1978, cuando su hija, Mónica Grinspon; su yerno, Claudio Logares; y la hija de ambos, Paula, de solo 23 meses, fueron secuestrados en Montevideo, Uruguay.
El operativo se produjo en el contexto del Plan Cóndor, el mecanismo de coordinación represiva de las dictaduras del Cono Sur. Mónica Grinspon y Claudio Logares fueron trasladados clandestinamente a Argentina e internados en centros de detención. Ambos continúan desaparecidos.
Mientras tanto, Paula fue entregada a un subcomisario de la policía bonaerense y a su esposa, quienes la inscribieron con una identidad falsa. Pavón emprendió entonces una búsqueda que la llevó a luchar contra la dictadura argentina y a dar visibilidad a los desaparecidos, que fueron más de 3.000 entre 1976 y 1983, según organismos internacionales de derechos humanos.
El primer caso resuelto con el Índice de Abuelidad
El nacimiento de Abuelas de Plaza de Mayo
En su búsqueda de respuestas, Elsa Pavón se unió a Chicha Mariani y a otras mujeres que atravesaban situaciones similares. De esa unión nació Abuelas de Plaza de Mayo, organización creada para localizar a bebés apropiados durante la dictadura militar.
Con el regreso de la democracia, Pavón promovió las acciones judiciales que hicieron posible el reencuentro con Paula el 13 de diciembre de 1984. El caso fue el primero resuelto mediante el Índice de Abuelidad, la herramienta científica que permite demostrar el vínculo biológico entre nietos apropiados y sus abuelos.
Compromiso con los derechos humanos
Tras recuperar a su nieta, Pavón continuó como querellante en procesos por crímenes de lesa humanidad, entre ellos el juicio contra Jorge Rafael Videla por la apropiación sistemática de menores, así como las causas relacionadas con el Plan Cóndor y Brigadas.
Según la Secretaría de Derechos Humanos, más de 1.200 represores han sido condenados en cerca de 300 juicios civiles. La labor de organismos como Abuelas de Plaza de Mayo también permitió identificar a más de 130 niños que nacieron en cautiverio y fueron entregados en adopción por militares que torturaron y asesinaron a sus padres.
Desde 2025, Elsa Pavón formaba parte de la Comisión Provincial por la Memoria. Hasta casi el final de su vida visitó escuelas y bibliotecas para transmitir a las nuevas generaciones la historia de la dictadura.
La Asociación Anahí la recordó como «una referente fundamental de los derechos humanos en la Argentina» y destacó que la restitución de Paula «hizo historia en Argentina y el mundo». «Con sus logros, su amor y sus lecturas agudas, fue y es sostén entre generaciones. Te amamos», añadieron desde la fundación.

