El presidente del banco Sabadell, Josep Oliu, recientemente declaró que la oferta de absorción propuesta por el BBVA «no es satisfactoria para los intereses de la entidad ni para sus accionistas». Este pronunciamiento se produjo en un comunicado interno enviado a la plantilla del banco tras el consejo en el que se decidió rechazar la oferta de compra. Oliu reiteró que la entidad que preside es «fuerte, con futuro. Es una gran entidad».

El presidente del Sabadell expresó gran confianza en la marcha del banco y en los planes que se están ejecutando. Asimismo, animó a los miembros del consejo a «continuar con el mismo compromiso y profesionalidad» que han demostrado en estos últimos días. Oliu afirmó que tanto los negocios como las geografías del banco responderán con ilusión a esta estrategia del propio Sabadell.

En el mismo sentido se pronunció el consejero delegado del banco, César González-Bueno, quien insistió en que «entre todos, haremos que la entidad sea más grande, más potente y más rentable en el futuro». González-Bueno celebró el «apoyo del consejo al proyecto de futuro del banco Sabadell», y consideró que esta confianza es «un estímulo para seguir mejorando, si cabe, aún más todavía».

Estas declaraciones se dieron horas después del rechazo a la oferta del BBVA, la cual fue considerada «no solicitada, indicativa y condicionada». La oferta que el BBVA hizo pública incluía un intercambio de acciones que supone valorar el Sabadell a un 30% más que su cotización bursátil del pasado lunes y dar a sus accionistas el 16% de la nueva entidad resultante (pese a aportar el 22,7% de los activos).

Además, BBVA ofreció concederle una vicepresidencia a un consejero de su competidor (previsiblemente pensada para su presidente, Josep Oliu), entre otros pormenores. Sin embargo, el Sabadell considera que, con este ofrecimiento, el banco de origen vasco «infravalora significativamente» su proyecto y sus perspectivas de crecimiento.

Tras la decisión del Sabadell, la pelota está ahora en el tejado del BBVA, que lamentó que el consejo de su competencia haya «rechazado una oferta tan atractiva». En este punto, pueden abrirse tres escenarios. El primero es que el segundo banco más grande del país desista en su objetivo – en el que es el segundo intento; el primero fue en 2020 – de absorber la entidad de origen catalán.

La segunda posibilidad es que el BBVA lance una OPA hostil en las condiciones ya propuestas. Este sería un movimiento con pocos precedentes en el sector bancario, y aún menos casos existosos. La tercera opción es que el BBVA decida mejorar unilateralmente la oferta para intentar seguir convenciendo al Sabadell.

Estos acontecimientos y declaraciones dan lugar a una situación de incertidumbre y expectación en el sector bancario español. La decisión final del BBVA y la respuesta del Sabadell a esta determinarán el futuro de ambas entidades y tendrán un impacto significativo en el panorama bancario del país.