La Operación Halia ha desmantelado una organización criminal en la comarca de O Salnés, Galicia, acusada de amasar un patrimonio de más de 10 millones de euros, presuntamente ganados a través del narcotráfico. La Audiencia Nacional ha ordenado el bloqueo de bienes a estos individuos por ese valor millonario, incluyendo mansiones de lujo, coches deportivos de alta gama, y negocios aparentemente legales pero que aparentemente se utilizaban para ‘lavar’ el dinero del narcotráfico.
La operación resultó en la detención de 20 personas, principalmente en la provincia de Pontevedra, pero también en La Coruña y Madrid. Entre los detenidos se encuentran los supuestos cabecillas de la organización: los empresarios gallegos Víctor D., Pablo Q. y Bernabé G. Para llegar a la cifra de 10 millones de euros, la Audiencia Nacional ha bloqueado 44 cuentas corrientes y 26 inmuebles pertenecientes a la organización, así como varias embarcaciones y permisos para operar negocios legales, como un estanco y parques de cultivo de moluscos.
Se ha intervenido 16 coches -seis de ellos de alta gama-, cuatro relojes de lujo y tres armas de fuego. Se presume que la banda utilizaba para blanquear el dinero diferentes estructuras como testaferros, empresas pantalla, pagos en metálico y documentos falsos.
La organización se dedicaba a la importación hacia Europa de cocaína procedente de Sudamérica a través de ‘narcoveleros’ de apariencia deportiva. La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil detectó una «inusual» actividad de estos individuos en la comarca pontevedresa de O Salnés, lo que inició la investigación.
La organización intentó pasar la droga desde un barco nodriza hasta un velero en aguas del Caribe, pero la intervención de las autoridades francesas les obligó a abortar el plan. Sin embargo, los investigadores creen que la organización había tenido éxito en operaciones similares en el pasado, siempre a través de la costa gallega.
La mayoría de los detenidos habían conseguido evadir el foco policial hasta ahora, gracias a su experiencia y al uso de nuevas tecnologías para encriptar sus comunicaciones. De hecho, se intervinieron 32 terminales telefónicos encriptados y dispositivos informáticos durante los registros realizados por la Guardia Civil.
En la operación, en la que colaboraron la DEA estadounidense y Europol, se llevaron a cabo un total de 27 registros. Se intervinieron más de tres millones de euros en metálico, siendo ésta la mayor intervención de dinero en efectivo relacionado con el narcotráfico en Galicia. También se incautaron 50 kilos de cocaína, uno de heroína, 1.700 kilos de hachís, un kilo de Tussi, diez de marihuana, 750 gramos de MDMA, 10.000 pastillas de éxtasis, 700 gramos de anfetamina y 21 bidones con productos químicos para el ‘corte’ de la droga.
Además, se localizó un laboratorio para la adulteración y ‘corte’ de cocaína en las afueras de Madrid, que era vigilado de forma permanente por la banda. Los investigadores calculan que el laboratorio podía producir 100 kilos de cocaína al mes.
