Sede de Cepsa.

La petrolera española Cepsa, la segunda más grande de España, ha informado de una fuerte reducción de sus pérdidas en el primer trimestre de este año, quedándose en sólo 8 millones de euros. Esta cifra representa un descenso significativo del 97% en comparación con las pérdidas de 117 millones de euros registradas en el mismo período del año anterior.

Estos resultados son particularmente impresionantes si se tiene en cuenta que la compañía ya no incluye en sus cuentas los ingresos procedentes del negocio petrolero en Abu Dabi tras su venta. Además, Cepsa ha tenido que enfrentarse a los desafíos que supone el nuevo impuesto a las grandes empresas energéticas que ha sido aprobado por el Gobierno español. En este sentido, Cepsa ha tenido que pagar 122 millones de euros como primer tramo de este nuevo gravamen, que obliga a las empresas a abonar en dos fases un 1,2% de las ventas del ejercicio 2023.

Cepsa es controlada por el fondo soberano de Abu Dabi (Mubadala) y por el fondo de inversión Carlyle. A pesar de los desafíos mencionados, la compañía obtuvo un beneficio neto ajustado de 226 millones de euros en el primer trimestre del año, un 28% más que en el mismo período del año anterior. Este notable incremento se debe en gran parte a los «sólidos márgenes de refino» y a una mayor producción de sus refinerías.

El consejero delegado de Cepsa, Maarten Wetselaar, ha destacado que la empresa ha alcanzado «nuevos hitos clave en su proceso de transformación». Wetselaar ha señalado que estos logros se han conseguido a pesar del impacto continuado del impuesto extraordinario sobre las empresas energéticas, que, según su opinión, está mal diseñado en España.

En lo que respecta al resultado bruto de explotación (ebitda) ajustado del grupo, este se situó en los 583 millones de euros en el primer trimestre, lo que supone un incremento del 5% respecto al mismo período del año anterior. Esto se logró a pesar de que en el primer trimestre de 2023 aún se contabilizaba la producción de los activos petroleros de Abu Dabi antes de su venta.

En línea con su compromiso con la sostenibilidad, Cepsa ha emprendido una estrategia de futuro llamada Positive Motion, que implica un giro verde crucial. El objetivo es convertir la petrolera en un grupo multienergía que apuesta por la descarbonización total de sus negocios. Como parte de esta estrategia, la compañía vendió su negocio petrolero en Abu Dabi y ha alcanzado un acuerdo para la venta de sus activos de exploración y producción de hidrocarburos en Colombia.

Cepsa ha impulsado varios proyectos estratégicos en España en el marco de su reposicionamiento. Entre ellos, destaca la construcción de una planta de biocombustibles de segunda generación en Huelva, que supondrá una inversión de 1.200 millones de euros. Esta planta ayudará a descarbonizar el transporte pesado. Además, la compañía está trabajando en un ‘macroproyecto’ de 5.000 millones de euros en el Valle Andaluz del Hidrógeno, con instalaciones en Cádiz y Huelva.

Wetselaar ha señalado que el «siguiente gran paso en la ejecución de nuestra estrategia será la decisión final de inversión sobre nuestro proyecto de hidrógeno verde en el sur de España». Sin embargo, el consejero delegado de Cepsa ha instado al Gobierno español a emprender una política de incentivos para el hidrógeno verde, que considera «crucial para crear una economía verde líder en España y Europa».

Por Daniel