El mundo del motociclismo se rinde ante un nuevo campeón, uno que ha demostrado ser digno de admiración y respeto. Dani Pedrosa, conocido en los circuitos como el Dani Pedrosa 2.0, ha transformado su imagen de piloto discreto y sereno a una celebridad en toda regla. Esta nueva versión de Pedrosa se ha forjado a través de años de lucha y perseverancia, demostrando que no solo es capaz de competir con los mejores, sino también de superarlos.
Pedrosa ha competido por el título grande en innumerables ocasiones, llegando a tocarlo con sus propias manos en tres ocasiones. Y en su carrera, que este fin de semana alcanzará la impresionante cifra de 299 Grandes Premios, ha logrado subir al podio en 153 ocasiones, es decir, en el 50% de las veces. Con 54 victorias en su haber, Pedrosa se ha ganado el respeto y la admiración de todos en el circuito, y todo ello mientras monta su poderosa KTM.
La KTM es una moto que ha sido desarrollada y perfeccionada por el propio Pedrosa, y que también ha contribuido al ascenso de la joven promesa Pedro Acosta. Y es precisamente en este punto donde Pedrosa ha demostrado su verdadero valor. No solo se trata de competir y ganar, sino de buscar la excelencia en todo lo que hace.
Cuando se le pregunta por qué sigue compitiendo, incluso a nivel esporádico, Pedrosa responde con la sinceridad y la pasión que le caracterizan. «Lo que me mueve es conseguir la excelencia», afirma. «No me gusta hacer las cosas mal. No me gusta hacer las cosas de cualquier manera. En todo lo que hago, doy todo lo que tengo dentro».
La contribución de Pedrosa al proyecto KTM-GasGas ha sido ampliamente elogiada por todos en el ‘paddock’, que reconocen su exquisito tacto y experiencia para mejorar la moto austriaca. Pero Pedrosa no se conforma con eso. Sigue buscando la perfección, sigue buscando cómo mejorar, cómo ser mejor.
A pesar de que no siempre las cosas salen como uno quiere, Pedrosa no se desanima. Al contrario, sigue adelante con más fuerza y determinación. «En el caso de KTM, el equipo está muy, muy, implicado, valora mucho mi aportación y, en ese sentido, les estoy muy agradecido», dice Pedrosa. Y añade: «Y, luego, está, por descontado, la oportunidad que te ofrece poder correr en uno de los grandes premios de casa para hacer feliz a la gente, a tus seguidores, a los aficionados a las carreras. Eso, si no eres piloto, no puedes entenderlo».
La transformación de Pedrosa, de ser un piloto tímido y reservado a convertirse en una verdadera estrella del motociclismo, no ha sido fácil. Pero a través de la reflexión y el autoconocimiento, Pedrosa ha logrado reinventarse. «Las personas nacemos con una misión y, durante la vida, uno tiene que encontrar cuál es su misión y cómo progresar en ella», explica.
Tras su retirada, Pedrosa tuvo tiempo para reflexionar sobre su carrera y sobre lo que quería hacer en el futuro. Y a través de esta reflexión, se dio cuenta de que había cambiado. «Ahora me siento muy feliz con mi trabajo y conmigo mismo», afirma. «No significa que antes no lo estuviera. Pero, sí, he cambiado. Nadie nace aprendido».
Este cambio, a mejor, a más simpático, a más hablador, a más cómplice, a más participativo en todo lo que hace referencia al Mundial de motos, es fruto de mucha reflexión y, sobre todo, de unas ganas tremendas de ser mejor en todo. «Tras mi retirada, he tenido un tiempo en el que he madurado mucho», confiesa Pedrosa. «He reflexionado sobre mí mismo, sobre cómo hice las cosas y cómo quiero hacerlas en mi nueva actividad. Y, poco a poco, voy aplicándome cosas que he aprendido, que he visto, que me van bien, que me reconfortan personalmente y, sí, me siento mucho mejor».
