Luis Frade, pivote del FC Barcelona de balonmano

Luis Frade, el pivot portugués del FC Barcelona, se prepara para el enfrentamiento en los cuartos de final de la Champions ante el Paris Saint-Germain (PSG). Tras el entrenamiento previo, Frade se muestra relajado, a pesar de la presión que supone este partido para alcanzar la sexta Final Four consecutiva.

La partida del mejor pivote del mundo, Ludovic Fàbregas, al Veszprém ha dejado a Frade con una gran responsabilidad en su cuarta temporada con el equipo azulgrana. Sin embargo, el portugués parece estar listo para el desafío, dispuesto a enfrentarse a los físicos centrales franceses en el partido de ida en París.

La posición de pivote, según Frade, es un papel de servicio. “El pivote juega para servir a los demás», explica. A pesar de su tamaño robusto, de 1,93 m y 121 kg, y de su melena larga atada en un moño de samurái, Frade admite que su papel no es fácil. Sin embargo, sostiene que la calidad de sus compañeros de equipo hace que su trabajo sea un poco más sencillo.

Luis Frade llegó al Barça en 2020 procedente del Sporting de Portugal, justo un año después de haber sido nombrado el mejor pívot del Mundial Junior de 2019. Tras tres años a la sombra de Ludovic Fàbregas, la partida de este ha dejado a Frade, de 25 años, como el pivote titular.

Pero Frade no ve esto como una carga, sino más bien como una oportunidad. «No es una cuestión de responsabilidad, son oportunidades… surgió esta y la tuve que coger», afirma. Y parece haber aprovechado bien esta oportunidad, convirtiéndose en el tercer máximo goleador del equipo en Europa, con 57 goles, solo por detrás de Dika Mem y Aleix Gómez. Su rendimiento en la cancha le ha valido la renovación de su contrato hasta 2026.

Pero no todo ha sido fácil para Frade. Hace tres años, sufrió una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha, que lo dejó fuera de juego durante seis largos meses. «No lo pasé fácil. Estando seis meses parado parece que estás en un acuario, mirando como entrenan los demás desde la vitrina sin que tú puedas hacerlo», recuerda.

La recuperación también fue un desafío. «Lo más difícil fueron los primeros meses de empezar a jugar, porque quieres hacer lo que hacías antes de la lesión y no te sale. Te acuerdas de jugar, lo tienes en tu cabeza, pero te falta la explosividad, la fuerza, la inercia… eso tarda, y me veía dentro de la pista y me sentía mal», añade.

Sin embargo, a pesar de las dificultades, Frade agradece el apoyo de sus compañeros de equipo y de los ex pivotes Cédric Sorhaindo y Fàbregas, a quienes considera clave en su crecimiento. «Son increíbles como jugadores y como personas, me han ayudado a dar este paso adelante. Me enseñaron muchas cosas con sus consejos, y también aprendí observándolos y viendo como gestionaban distintas situaciones», comenta.

Además de sus habilidades en la cancha, Frade también valora el aspecto humano del equipo azulgrana. «Somos una pequeña familia, nos llevamos muy bien. Quien estuvo, quien salió y quién está ahora son personas increíbles, amigos, y eso se nota dentro de la pista», asegura.

A pesar de los retos y las dificultades, Luis Frade se mantiene enfocado y sin miedo. «Obvio que no. Estamos ahí en medio, tenemos que abrir hueco para los demás y como te estás pegando constantemente te olvidas de todo. Estás tan concentrado para leer el juego que no tienes miedos… solo quieres competir y ganar con la gente que quieres», argumenta.

El objetivo de Frade, el único portugués ganador de dos Champions, es llegar a la Final Four nuevamente. «Será una eliminatoria durísima», predice, sin darle demasiada importancia a la reciente derrota del PSG en la final de la Copa francesa ante el Nantes. La eliminatoria se decidirá el próximo jueves en el Palau Blaugrana.