El reciente desmantelamiento de las bibliotecas hispánica e islámica de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid) ha generado un fuerte descontento entre la comunidad académica y cultural de nuestro país. Esta medida ha sido calificada como una irresponsabilidad y una pésima señal hacia el mundo académico.
El patrimonio cultural de España es vasto y se extiende por casi cuatro continentes, lo cual convierte a estas bibliotecas en verdaderos tesoros de conocimiento y cultura. Fue en la década de 1960 cuando se decidió constituir estas colecciones y se levantó un edificio específicamente para albergarlas. No obstante, 60 años después, la burocracia ha decidido tomar este espacio para ampliar sus despachos.
Las bibliotecas en cuestión son la base de toda la investigación de la cultura de Hispanoamérica que se hace en España y es la segunda biblioteca de investigación más importante de Europa después de la de Berlín. El problema no radica en la comodidad de unos investigadores y académicos, sino en la integridad de unas colecciones cuya unidad parece no importar a los responsables de la decisión.
La cultura de Hispanoamérica, así como la islámica, tiene un valor incalculable y su estudio y comprensión contribuyen a un mejor entendimiento de nuestro propio país y nuestro pasado. Estas bibliotecas no son solo un almacenamiento de libros, son el legado de una rica historia cultural y académica que se extiende a lo largo de los siglos.
La Aecid ha sido el hogar de estas colecciones durante seis décadas, un periodo durante el cual estas bibliotecas se han convertido en un referente para los estudiosos de la cultura hispánica e islámica. Su desmantelamiento no solo supone una pérdida de espacio físico, sino que representa una amenaza para la preservación de nuestro patrimonio cultural.
En resumen, el desmantelamiento de estas bibliotecas es una decisión que ha causado un gran revuelo en la comunidad académica y cultural. El valor de estas colecciones es incalculable y su pérdida sería un duro golpe para la investigación y la preservación de nuestra cultura. Es nuestra responsabilidad como sociedad exigir que se respete y proteja nuestro patrimonio cultural, y en este caso, eso significa luchar por la integridad de nuestras bibliotecas y la riqueza de conocimiento que contienen.
La investigación de la cultura de Hispanoamérica es un campo de estudio valioso y en constante crecimiento. Las bibliotecas hispánica e islámica de la Aecid son una parte esencial de este campo, proporcionando a los investigadores acceso a una amplia gama de recursos y materiales. Su desmantelamiento no solo afectaría a la comunidad académica, sino que también privaría a nuestra sociedad de un recurso invaluable para la comprensión y apreciación de nuestra propia historia y cultura.
Los responsables de esta decisión deben considerar seriamente las implicaciones de su acción y buscar alternativas que permitan la conservación de estas bibliotecas y su valiosa colección. Nuestro patrimonio cultural es demasiado valioso para ser sacrificado en nombre de la burocracia.
