El deporte del fútbol parece simple a primera vista. Un balón, dos porterías, y dos equipos de once jugadores cada uno. Un campo cubierto de césped, botas de fútbol, e insignias de equipo. Los estadios se han convertido en lugares de culto, donde la emoción y el sufrimiento se sienten con la misma intensidad. La dualidad entre la razón y el corazón es palpable en cada minuto de un partido. Pero entre todas las figuras visibles en el fútbol, hay una que a menudo pasa desapercibida: el entrenador.
La visión es lo que define a cada entrenador. Su percepción del juego, de su equipo, del entorno y de su propio papel es lo que determina su estilo de entrenamiento. En la Champions League, no sólo podemos disfrutar de los mejores futbolistas de Europa, sino también de los mejores técnicos.
Emma Hayes, entrenadora del Chelsea, es una de esas figuras que no pasa desapercibida. Nacida en Camden, Londres, en 1976, Hayes está a punto de visitar la montaña mágica de Montjuïc por primera vez. Su equipo nunca ha ganado al FC Barcelona, y están decididos a cambiar eso. Hayes tiene una forma muy particular de dirigir su equipo. En lugar de convencer, prefiere ordenar. Es firme en su posición y en su forma de pensar. No es ajena a los medios de comunicación, de hecho, es orgullosamente mediática. Para ella, los partidos comienzan en la sala de prensa.
Hayes no sólo es famosa por su presencia en la sala de prensa, sino también por su comportamiento en el campo. Es conocida por ser vehemente en sus muestras de disconformidad y por gesticular con ímpetu durante los 90 minutos de juego. Su Chelsea es bastante permeable y no mantiene una manera única de jugar. El equipo de Hayes se adapta a lo que presenta el rival y, en la mayoría de ocasiones, se decanta por el contraataque.
Por otro lado, Jonatan Giráldez, entrenador del FC Barcelona femenino, tiene un enfoque completamente diferente. Nacido en Vigo en 1991, Giráldez es todo análisis. Proviene de un mundo totalmente racional y siempre ha sido de los que prefieren observar y estudiar. Busca causas y razones para entender el juego y crear variantes dentro de un equipo que ya lo ha ganado todo. Su mayor reto cuando se sentó en el banquillo era mantener el estilo de juego del equipo, algo que para él es innegociable. Entiende el fútbol desde la posesión, con el balón pegado a los pies y, si no, buscando la mejor opción para recuperarlo.
Giráldez es de talante discreto y prefiere mantenerse en un segundo plano. Cogió las riendas del equipo tras la marcha de Lluís Cortés, y ha mantenido un perfil bajo durante su tiempo en el banquillo. Rehuye las polémicas y prefiere ser claro y directo cuando tiene que dar explicaciones.
Estos dos entrenadores, con sus dos maneras opuestas de entender y gestionar el fútbol, tienen el mismo destino marcado en el mapa. Al final de la temporada, ambos partirán a Estados Unidos para comenzar una nueva etapa profesional. Hayes será la nueva seleccionadora de la selección femenina de Estados Unidos, mientras que Giráldez liderará el proyecto del Washington Spirit en la liga norteamericana. Pero antes de eso, sus caminos se cruzarán en Montjuïc y Stamford Bridge. La batalla entre estos dos modelos de entrenamiento comienza en Barcelona.
