Luis Rubiales, en su etapa como presidente de la RFEF.

En una trama que parece extraída de una novela de suspenso, el expresidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Luis Rubiales, no logra eludir las garras de la Guardia Civil española, incluso en su refugio paradisíaco en Punta Cana, República Dominicana. Acorde a documentos obtenidos por El Periódico de España, la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil obtuvo autorización para realizar una redada en la lujosa villa, que compartía con su socio y amigo de toda la vida, Nene, también implicado en el caso.

La redada, que tuvo lugar el pasado 1 de abril, llegó a tan solo diez días después de una serie de detenciones y registros llevados a cabo por la Guardia Civil en distintos puntos de España. Entre los afectados figuran particulares, empresas, y hasta la propia Real Federación Española de Fútbol y la Junta de Andalucía.

Apenas dos días después de la redada en Punta Cana, Rubiales declaró en una entrevista en LaSexta que no tenía «ni la posibilidad de pagar una Coca-Cola» y que se movía por la isla en «un todoterreno de ocho años» al que no podía echar gasolina desde que le habían bloqueado las cuentas «hace un día».

Sin embargo, los documentos incautados durante la redada cuentan una historia diferente. Entre las pruebas encontradas, hay recibos que indican que Rubiales compró un Porsche Macan hace apenas un mes. Las facturas hablan de más de 34.000 euros por el vehículo y otros 1.500 euros de seguro transferidos directamente desde una cuenta que tiene el expresidente en ese país.

La redada fue posible gracias a la cooperación de las autoridades de la República Dominicana con la Guardia Civil, que emitieron una comisión rogatoria a petición de Delia Rodrigo, la jueza que instruye el caso en contra de Rubiales y sus supuestos colaboradores por presuntos delitos de corrupción en los negocios, administración desleal y blanqueo de capitales.

En la villa también se encontraban Francisco Javier Martín Alcaide, alias Nene, y un empresario granadino. Los tres hombres formaban un trío que buscaba posibilidades de negocio en República Dominicana.

Durante la redada, se incautaron tres teléfonos móviles de Rubiales, dos del empresario y otros dos de Nene, así como un Rolex sin serial y un USB con el logotipo de Gruconsa, una constructora supuestamente favorecida por la trama.

Según la hipótesis de la UCO, la ruta del dinero que llevaba los fondos de la RFEF hasta la República Dominicana pasaba por Gruconsa. Existen pruebas de más de 3,8 millones de euros que fueron adjudicados a la empresa y que otro medio millón salió de las cuentas de esta para ir a parar a una sociedad que presuntamente Nene compartiría en la sombra con el propio Rubiales.