El Atlético de Madrid enfrentó una vez más una familiar e incómoda situación en su último encuentro, en el que el club dejó escapar una oportunidad dorada. Con una propensión a defender el resultado y especular con el marcador, el Atlético parece estar jugando a la italiana. Un prometedor 2-0 contra el Borussia Dortmund en la primera mitad, se convirtió en un 2-1, producto del miedo y la excesiva precaución. Un resultado que dejó un sabor agridulce en el mundo colchonero y pone a su futuro en la Champions League en juego.
La Liga de Campeones ha sido siempre un episodio con tinte de drama para el Atlético, un trofeo que nunca ha logrado llevar a su sala de trofeos, pese al esfuerzo de generaciones. Para triunfar en esta competición, se necesita algo más.
El partido parecía prometedor para los hombres de Diego Simeone. El equipo salió al campo energizado, rápido y decidido. Sin embargo, el Borussia Dortmund, un equipo que solía ser visto como una máquina de fútbol eficiente, presentó una serie de errores.
El primer error del Dortmund resultó en un gol de Rodrigo de Paul, el argentino aprovechó un pase comprometido del portero y la falla de Maatsen para marcar. El Atlético, moviéndose por impulsos, comenzó a presionar y morder, ganando las capturas y detectando la debilidad de su adversario. El Dortmund, por otro lado, tenía dificultades para salir y no lograba pasar del centro del campo.
El Atlético se benefició de este vendaval a favor. No era solo furia y vigor, también había calidad y técnica. Antoine Griezmann demostró su habilidad cada vez que su zurda intervenía en el juego. En el minuto 30, le regaló un pase delicioso a Samuel Lino, que definió de lujo al primer toque para hacer el 2-0.
A pesar del marcador a favor, el Atlético no echó el cuerpo atrás, sino que continuó buscando conquistar. Sin embargo, el tercer gol no llegó. El Dortmund finalmente despertó, y un error de De Paul generó una oportunidad para los alemanes. Pocos minutos después, el portero Jan Oblak logró despejar un disparo de Maatsen, dando señales de vida al Dortmund.
Como era de esperar, los alemanes mostraron una reacción obligada. El Atlético, por su parte, se replegó y buscó un contragolpe de alivio. Sin embargo, ni sus jugadores tenían la misma energía para presionar tan arriba, ni el Dortmund se equivocaba en la selección de pases.
Diego Simeone decidió retirar a Morata e introducir a Barrios, colocando a Marcos Llorente en la delantera junto a Griezmann. El Atlético comenzó a mostrar signos de querer que pasaran los minutos y cazar una oportunidad. Samuel Lino tuvo una, pero no logró convertirla. Como tantas veces, la táctica de retroceder acabó dilapidando al Atlético. Haller marcó para el Dortmund, dejando el marcador final en un 2-1 que amargó la noche a los colchoneros.
