Nadal entrena este miércoles en Barcelona.

Rafael Nadal, el icónico tenista español, volvió a pisar la pista central que lleva su nombre, un escenario donde no había jugado desde que se llevó a casa la victoria en la final de 2021 contra el jugador griego, Stefanos Tsitsipas. Con su gorra en su sitio, su raquetero Babolat al hombro, raqueta en su mano izquierda, camiseta blanca con el emblema de su escuela, pantalones negros y zapatillas verdes, el ex número 1 del mundo estaba listo para ver si estaba en condiciones de jugar en el Barcelona Open Banc Sabadell.

En la pista le esperaban varias figuras conocidas: Carlos Moyá, su amigo y entrenador; Carlos Costa, su mánager; Rafael Maymó, su preparador físico y Gustavo Marcaccio, el técnico argentino que reemplazó a Francis Roig. El único miembro ausente de su equipo habitual de trabajo fue Marc López.

La aparición de Nadal en la pista fue recibida con aplausos por un par de centenares de socios del club, la mayoría de ellos niños de la escuela de tenis, que tuvieron la oportunidad de ver a su ídolo. También estaban presentes periodistas, a quienes se les permitió estar durante la primera media hora del entrenamiento que Nadal realizó con David Jordá (298 mundial), un jugador del RCT Barcelona que hizo de sparring.

Nadal estuvo peloteando con potencia, marcando la derecha y el revés con un buen ‘timing’ en una prueba que duró más de dos horas. La bola resonaba en su raqueta con la misma fuerza que los martillazos de los obreros que trabajaban en las gradas cerca de la pista. Todo esto sucedía mientras se preparaba la zona para el público antes del inicio de la fase previa del torneo y del sorteo del cuadro, en el que la organización espera poder incluir a Nadal y a Carlos Alcaraz, también pendiente de confirmar su presencia. Alcaraz, campeón de las dos últimas ediciones, tiene que confirmar su presencia después de haberse retirado del torneo de Montecarlo con molestias en su antebrazo derecho.

Nadal está ansioso por jugar y reaparecer en la competencia. A pesar de que él y su entorno no han hecho declaraciones, las posibilidades de que juegue en Barcelona parecen más factibles. Sin embargo, la decisión final dependerá de cómo se sientan sus abdominales. «Tengo unos problemillas en el abdominal que no me dejan estar como necesito para competir. Me encantaría poder jugar en Barcelona o Madrid, no descarto nada. Llevo un año y medio muy complicado. Todo se está haciendo difícil y voy con cautela, pero lo sigo intentando», declaró Nadal en Sevilla, donde asistió a la final de la Copa entre su Mallorca y el Athletic.

Nadal solo ha disputado tres partidos, además de la exhibición de Las Vegas con Alcaraz, desde que fue eliminado en los cuartos de final del torneo de Brisbane a principios de temporada. No ha jugado en tierra batida desde que ganó su 14º Roland Garros en 2022. Desde entonces, las lesiones le han impedido estar en su territorio preferido.

Nadal ha estado ausente de la gira de tierra europea durante casi dos años, un circuito en el que ha acumulado 52 títulos, de los 64 que ha ganado en esta superficie en su carrera. Estos incluyen 12 victorias en Barcelona, un torneo en el que solo ha perdido tres veces en 69 partidos jugados desde su debut en el torneo en 2003.