El domingo pasado, el ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero volvió a participar en el escenario político, esta vez en un mitin de la campaña electoral catalana que tuvo lugar en Gerona. Conocido por su rehabilitación política y su papel como figura influyente en el sanchismo, Zapatero utilizó su plataforma para reiterar su creencia en la posibilidad de un «reconocimiento nacional» de todo lo que representa Cataluña dentro de la democracia española.
Zapatero, cuyo mandato como presidente fue de 2004 a 2011, siempre ha sido una figura controvertida cuando se trata de la cuestión de la autonomía catalana. Bajo su gobierno, el Tribunal Constitucional declaró en 2010 que algunos artículos del Estatuto catalán aprobado en 2006 eran inconstitucionales. Estos artículos otorgaban a Cataluña una soberanía que chocaba directamente con lo establecido en el artículo 1.2 de la Constitución Española, que afirma que la soberanía reside en el pueblo español.
No obstante, Zapatero no se ha desalentado por esta polémica. De hecho, ha utilizado su habilidad para jugar con el lenguaje para seguir promoviendo la idea de un «reconocimiento nacional». Su objetivo es atraer a aquellos nacionalistas que aún no se han radicalizado completamente. El ex presidente apeló a aquellos que tienen «vínculos rotos» con la idea de España, argumentando que «la mejor versión es la que convive con más énfasis, la que se reconcilia, la que integra, la que cohesiona. Cataluña debe dar también un ejemplo y una lección para integrar a todos».
Además de su abogacía por Cataluña, Zapatero también aprovechó su tiempo en el mitin para criticar a la oposición. En particular, se refirió a aquellos que, según el actual presidente Pedro Sánchez, tienen el monopolio de «la máquina del fango». Zapatero argumentó que «quien de verdad está atacando a nuestro sistema institucional democrático es quien bloquea el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ)«.
En un acto en el que también participaba Salvador Illa, el candidato del PSC a la Generalitat, Zapatero planteó una pregunta retórica a los simpatizantes del PSC: «¿Os imagináis que Pedro Sánchez hubiera estado bloqueando cinco años la renovación del CGPJ con un Gobierno del PP? ¿Os imagináis qué dirían?». Aunque no proporcionó una respuesta a estas preguntas, la implicación estaba clara: sugirió que hay una doble moral cuando se trata de criticar las acciones del gobierno actual en comparación con las del Partido Popular.
En resumen, el mitin de Zapatero en Gerona fue una mezcla de defensa de la autonomía catalana, críticas a la oposición y elogios a la administración actual. Aunque es incierto cómo su regreso al escenario político afectará a la campaña electoral catalana, está claro que Zapatero sigue siendo una figura influyente en la política española.
