En un mundo donde lo sobrenatural y lo inexplicable a menudo se encuentran en las páginas de la ficción, en Sevilla, una ciudad vibrante y llena de vida, se encuentra una puerta a una otra dimensión. Esta puerta no es una creación de la ciencia ficción, sino una experiencia musical única, inigualable y, en cierto sentido, mágica. Sin embargo, cruzar a este reino alternativo requiere de una combinación precisa de circunstancias y un pequeño ritual. En un día peculiar, el cielo de Sevilla gradualmente se nubló, presagiando una experiencia única, como si la ciudad supiera lo que estaba por llegar.
El día en cuestión era muy sevillano, aún vibrante con la emoción de la Feria y la Semana Santa. Los alrededores de la Sala Custom comenzaron a llenarse de fans, ansiosos por ver a los Derby Motoreta Burrito’s Kachimba presentar su último trabajo, ‘Bolsa Amarilla y Piedra Potente’. Pasadas las nueve de la noche, una multitud cruzó el umbral hacia otra dimensión, un lugar lleno de kinkidelia ácida y lisérgica, donde la diversión es el único efecto secundario.
La banda comenzó su actuación con ‘Agua Profunda‘, con cada miembro, Papi Pachuli, Bacca y Gringo, Dandy, Soni y Machete Carrasco, uniéndose gradualmente en el escenario. La banda tocó todo el disco, en orden, con Migue, el cantante, agradeciendo al público: «Estamos emocionados de volver a los escenarios». La banda continuó arrasando con su música, con el público coreando y bailando al ritmo de las canciones.
Los acordes de ‘La Fuente‘ resonaron en la sala, con Dandy desgarrándose la voz y el público resonando con él. Sin embargo, a pesar de la euforia, la charla y el murmullo interrumpieron brevemente la actuación durante ‘Manguara‘. Pero la corriente arrastró de nuevo al público hacia el portal, hacia el viaje que no había terminado.
‘Gun-gun‘, ‘Pétalos‘, ‘Manteca‘ y ‘Tierra‘ marcaron el final de la primera parte del viaje, con Dandy acaparando las miradas con sus contoneos y cabeceos. La segunda parte del concierto comenzó con ‘The New Gizz‘, con la multitud entregándose a los pesados riffs de ‘Porselana Teeth‘.
Dandy dedicó ‘Las leyes de la frontera‘ a su hermana, y la noche se emborronó aún más. La banda continuó con ‘Gitana‘, ‘Turbocamello‘, ‘Dámela‘ y ‘Aliento de Dragón‘, con Dandy terminando en el suelo, arrodillado, mientras Papi Pachuli inyectaba un ritmo caníbal a la noche.
La noche se fue desvaneciendo, con el público dándose cuenta de que estaban en otra dimensión justo cuando el portal comenzaba a cerrarse. A pesar de que el viaje había llegado a su fin, el público se quedó con un nuevo estado de conciencia, uno que solo se experimenta en ocasiones especiales, como aquella en la que se atreven a cruzar el umbral a una dimensión desconocida y a dejarse llevar por lo que hay en ella.
