Un estudio apuesta por el lobo para frenar los accidentes con fauna silvestre

Un estudio reciente de la Universidad de Valladolid (ETSIIAA, iuFOR) y del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) ha sugerido una estrategia inusual para controlar el crecimiento de ciertas especies de fauna silvestre y reducir los accidentes de tráfico relacionados con ellos. El estudio sugiere que las poblaciones de lobos, un depredador natural de los ciervos, corzos y jabalíes, se pueden utilizar para controlar el crecimiento de estas especies y reducir los accidentes de tráfico.

El estudio, titulado ‘Hacia una gestión ecológica de ungulados sobreabundantes: evidencias a partir de información de colisiones de vehículos con fauna silvestre y datos de bolsas de caza’, también cuestiona la eficacia de la caza recreativa en la reducción de estas poblaciones y destaca los daños socioeconómicos que estos animales pueden causar cuando se encuentran en altas densidades.

El trabajo, firmado por Rocío Tarjuelo, Juan José Luque-Larena y François Mougeot, analiza la evolución temporal de los accidentes de tráfico con ungulados y su relación con la caza. Entre sus conclusiones, sugiere que es necesario integrar otras metodologías junto con la caza recreativa para limitar de manera eficiente la abundancia de estas poblaciones, incluyendo permitir el crecimiento poblacional de grandes depredadores como el lobo.

Crecimiento de Poblaciones y Conflictos Sociales

Las poblaciones de estos animales están en aumento en varias regiones de Europa debido a factores como el abandono del mundo rural, la reforestación, la intensificación de la agricultura, y la adopción de medidas legislativas para la gestión de sus poblaciones. Este aumento ha llevado a un incremento en los conflictos con la sociedad, incluyendo daños en la producción agrícola y forestal, la transmisión de enfermedades al ganado doméstico y a humanos, y accidentes de tráfico.

En España, los accidentes de tráfico por colisiones con ciervos, corzos y jabalíes suponen un coste de aproximadamente 105 millones de euros, según un estudio de la Universidad Complutense de Madrid. A pesar de que la caza recreativa es la principal causa de mortalidad en estas especies, el estudio de la Universidad de Valladolid y del CSIC cuestiona su eficacia en el control de sus poblaciones.

Los investigadores analizaron la evolución de los accidentes de tráfico causados por colisiones con los tres ungulados silvestres más abundantes en Castilla y León – el corzo, el ciervo y el jabalí – entre 2006 y 2021, así como del lobo, dada su presencia en la región. También evaluaron si la caza recreativa ha sido capaz de controlar el aumento poblacional de estas especies.

Resultados del Estudio

Los datos del estudio muestran un notable aumento en las colisiones, del 426 por ciento en el caso del corzo y alrededor del 150 por ciento para el ciervo y el jabalí. A pesar de este aumento, el estudio no encontró evidencias claras de que la caza haya provocado una disminución del crecimiento poblacional de estos ungulados.

En el caso del lobo, no se observó ninguna tendencia de incremento en las colisiones con vehículos, pero sí un aumento constante en el número de animales cazados desde la entrada en vigor de la Directiva de Hábitats, cuando su caza quedó restringida al norte del río Duero, hasta la prohibición de su caza en diciembre de 2021.

Según las conclusiones del estudio, es necesario adoptar con urgencia estrategias de gestión que integren el conocimiento ecológico sobre la dinámica de las poblaciones de los ungulados, incluyendo el efecto de la depredación por grandes carnívoros como el lobo. El aumento de las poblaciones de ungulados está haciendo que su gestión sea cada vez más complicada desde el punto de vista logístico y económico.

El estudio destaca la necesidad de buscar métodos de control complementarios, como permitir el crecimiento poblacional de grandes depredadores como el lobo. Este enfoque de gestión basado en fomentar las interacciones tróficas en los ecosistemas tiene precedentes en otras regiones, como Norteamérica. El lobo incluye en su dieta a las tres especies de ungulados estudiadas y su proporción parece estar vinculada a la disponibilidad de estas presas en el territorio.

El conocimiento sobre el estado de las poblaciones de lobo en las regiones españolas donde la especie habita es limitado y los estudios existentes no parecen indicar la existencia de un crecimiento poblacional. Sin embargo, los resultados del estudio realizado por la Universidad de Valladolid y el CSIC sugieren que permitir el crecimiento de las poblaciones de lobo puede ser una estrategia eficaz para el control de las poblaciones de ungulados.