La Triumph Tracker 400 traslada el espíritu de las carreras en óvalos de tierra al segmento de las motos para el carné A2. Con una estética marcada, 42 CV de potencia y un equipamiento amplio, esta nueva propuesta de la firma británica está pensada para desenvolverse con soltura en ciudad y ofrecer también diversión en carreteras de curvas.

Una nueva integrante de la gama Triumph 400

Fundada en 1902, Triumph cumplirá el próximo año 125 años de historia. En un mercado europeo de las dos ruedas donde proliferan marcas jóvenes, muchas de ellas asiáticas, la trayectoria de la compañía de Hinckley constituye uno de sus grandes valores. La Tracker 400 busca acercar ese legado a los motoristas que comienzan con el permiso A2 y buscan una moto con personalidad propia.

Una familia creada para nuevos motoristas

Hace dos años, Triumph inició una etapa inédita con su gama de motocicletas de 400 cc, destinada al carné A2 y dirigida especialmente a conductores jóvenes o con poca experiencia. Desarrolladas junto al fabricante indio Bajaj, estas monocilíndricas fueron las primeras de la marca desde su refundación a mediados de los años ochenta y también respondían al objetivo de reforzar su presencia en Asia.

Tras las Speed 400 y Scrambler 400, disponibles en las versiones X y XC, Triumph incorporó en 2026 dos nombres históricos: Tracker y Thruxton. La primera recupera el concepto flat track, mientras que la segunda reinterpreta la café racer. Según Paul Stroud, director comercial de Triumph Motorcycles, esta gama ha permitido atraer a motoristas más jóvenes y a más mujeres que nunca a la marca.

Diseño Modern Classic inspirado en el flat track

La Tracker 400 es el primer modelo de Triumph inspirado de forma directa en el flat track. Su planteamiento combina la tradición Modern Classic de la marca con soluciones actuales, acercando ese estilo neo-retro a los usuarios del permiso A2.

Su imagen toma referencias de las carreras en pistas de tierra. Un pequeño cupolino sobre el faro redondo de LED aporta una silueta tracker, mientras que el depósito de formas más cuadradas incorpora huecos para apoyar las rodillas. El depósito, la cúpula y la tapa de colín comparten color.

Los portadorsales laterales con el número 400, las gráficas del depósito y el efecto de salpicaduras de barro que se prolonga hasta el colín refuerzan su carácter racing. Las llantas de aluminio de 17 pulgadas, con diseño de brazos dobles, equipan neumáticos mixtos Pirelli MT60 RS de serie. No se trata de una moto destinada al off-road, aunque su estética evoca claramente las competiciones fuera del asfalto.

Las tapas negras del motor contrastan con las aletas mecanizadas de la culata. El silenciador elevado de doble salida y los retrovisores redondos completan el conjunto. La Tracker 400 se comercializa en tres colores: Aluminium Silver, Racing Yellow y Phantom Black.

Accesible, ligera y con una ergonomía específica

Aunque visualmente tiene presencia y junto a sus hermanas de 900 cc no parece mucho más pequeña, la Tracker 400 resulta una moto fácil de manejar. El asiento está situado a 805 mm del suelo, el arco de piernas es estrecho y su peso en orden de marcha es de 173 kg. Estas características permiten llegar al suelo con holgura y sujetar sin dificultad el depósito de 13 litros.

La posición de conducción responde a los principios del flat track: cuerpo erguido y codos abiertos. Cuenta con un manillar ancho y bajo, mientras que las estriberas se han colocado más atrás y más arriba que en otras versiones. El piloto queda situado muy cerca del manillar y prácticamente sobre el tren delantero, una disposición que favorece el control de la rueda delantera y la agilidad desde los primeros metros.

Motor TR-Series de 398 cc con 42 CV

La Triumph Tracker 400 estrena la primera evolución del monocilíndrico TR-Series de 398 cc, refrigerado por líquido, con doble árbol de levas y cuatro válvulas. Gracias a un nuevo perfil de levas y a una puesta a punto revisada, alcanza 42 CV a 9.000 rpm, lo que supone un incremento del 5 % y dos caballos más que el resto de modelos de la gama.

El par máximo se mantiene en 37,5 Nm a 7.500 rpm, con el 80 % disponible desde las 3.000 rpm. Entre sus elementos de equipamiento figuran acelerador electrónico, embrague asistido y antirrebote, control de tracción desconectable, ABS y cambio de seis velocidades.

Las dos primeras relaciones son algo más cortas, lo que favorece salidas rápidas en ciudad. En tercera y cuarta, el propulsor ofrece una respuesta más solvente al estirar las marchas. Durante la prueba, el velocímetro superó los 160 km/h en autovía.

El monocilíndrico apenas transmite vibraciones, limitadas a un ligero cosquilleo en estriberas y retrovisores que no compromete los trayectos largos. En zonas reviradas requiere utilizar el cambio con precisión y continuidad para mantenerlo en el régimen óptimo, una tarea facilitada por el embrague antirrebote.

El escape elevado de doble salida ofrece un sonido grave, contundente y envolvente, aportando una sensación más intensa de la habitual en una motocicleta de esta cilindrada.

Comportamiento urbano y aptitudes para carretera

La ciudad es el entorno en el que la Tracker 400 muestra mejor sus cualidades. En el tráfico barcelonés, su agilidad facilita moverse entre coches y enlazar cambios de dirección con rapidez. La altura contenida del asiento permite apoyar los pies con seguridad en las detenciones.

Su enfoque urbano no impide salir a carretera. El chasis tubular de acero, con subchasis atornillado y basculante de aluminio fundido, se combina con una horquilla invertida de 43 mm y 140 mm de recorrido. Detrás incorpora un monoamortiguador de gas con 130 mm de recorrido y precarga regulable. El ajuste de las suspensiones es confortable, mantiene las ruedas bien asentadas y permite afrontar rutas de curvas con mayor dinamismo.

Frenos correctos, aunque mejorables a ritmo alto

El sistema de frenos está formado por un disco delantero de 300 mm con pinza radial ByBre de cuatro pistones y un disco trasero de 230 mm, además de ABS de doble canal. Su tacto es correcto y progresivo, aunque se presenta como el elemento más discreto del conjunto cuando se circula a un ritmo más elevado. Aun así, su facilidad de uso desde el primer kilómetro la convierte en una alternativa adecuada para aprender.

Instrumentación, acabados y comodidad

La instrumentación combina un velocímetro analógico con una pequeña pantalla LCD en blanco y negro. En ella se muestra el cuentarrevoluciones, la marcha seleccionada y la información básica. Las piñas son sencillas y disponen de un botón para navegar por los menús.

En términos de calidad percibida, las primeras sensaciones indican que no alcanza el nivel de las Triumph de mayor cilindrada. La marca se ha dirigido en este caso a un público joven y ha buscado un producto más accesible, algo perceptible en determinados detalles. Aun así, cuenta con cableado bien oculto y una pintura cuidada, aunque el carácter premium de los modelos superiores no resulta tan evidente.

La unidad probada llevaba una tapa de colín que cubría la plaza posterior y reforzaba su vocación de uso individual. El pasajero dispone de estriberas plegables con goma y de un asa, pero no viajará especialmente cómodo en rutas largas o trayectos en pareja. El asiento del conductor presenta un buen acabado y, pese a no ser muy mullido, resulta confortable.

Precio, garantía y consumo

La Triumph Tracker 400 está disponible en los concesionarios oficiales desde 6.245 euros. Incluye una garantía de fábrica de cuatro años sin límite de kilometraje, con intervalos de mantenimiento establecidos cada 16.000 kilómetros o 12 meses.

El consumo homologado es de 3,6 l/100 km. Triumph también propone un amplio catálogo de accesorios originales, entre ellos defensas para el motor, protectores de depósito, intermitentes LED tipo bala y retrovisores instalados en los extremos del manillar.

Con un diseño distintivo, un motor más potente que el de sus rivales directos y un elevado nivel de equipamiento dentro del segmento A2, la Tracker 400 se posiciona como una propuesta completa y carismática. Destaca en los desplazamientos urbanos, las salidas cortas y las carreteras de curvas. Su principal margen de mejora se encuentra en la frenada, sin que ello altere el balance de una moto ágil, con carácter y orientada al disfrute.