El mercado laboral registró un enfriamiento del empleo en el tercer trimestre, con el menor aumento de ocupados desde 2019, antes de la pandemia. Entre julio y septiembre se sumaron 73.600 trabajadores respecto al trimestre anterior, un incremento sostenido íntegramente por la población extranjera.
Al mismo tiempo, el número de desempleados aumentó en 95.900 personas, el mayor repunte en un periodo estival desde 2020. Como consecuencia, la tasa de paro subió tres décimas, hasta el 10,18%, según la Encuesta de Población Activa (EPA) difundida por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
Pese a ese repunte, la tasa es la más baja en un tercer trimestre desde el inicio de la Gran Recesión de 2008. El total de ocupados alcanzó un nuevo máximo, por encima de los 22,85 millones, mientras que el número de parados se elevó a 2,59 millones.
Menor creación de empleo y más paro
El tercer trimestre suele concentrar importantes aumentos de la ocupación y avances del desempleo, debido al final de la campaña turística. Sin embargo, el crecimiento del empleo fue más reducido que en los ejercicios anteriores: en 2025 se ganaron 118.000 ocupados; en 2024, 138.000; y en 2023, 188.000.
Esta pérdida de dinamismo rebajó dos décimas el ritmo de creación de empleo trimestral, hasta una tasa del 2,09% al cierre de septiembre. En el último año, España incorporó 466.000 ocupados.
El desempleo protagonizó un incremento notable frente a años anteriores: en 2025 se sumaron 60.000 personas y en 2025 se registró incluso una leve caída de 1.200. El alza trimestral afectó especialmente a los hombres, con 55.700 parados más, frente a 40.300 nuevas desempleadas. En términos interanuales, la cifra de desempleados se redujo en solo 21.900 personas.
La población extranjera concentra el aumento de la ocupación
La población activa alcanzó también un récord tras crecer en 169.500 personas durante el trimestre y en 443.500 en el último año. De esta forma, se situó en 25,4 millones de personas, en un contexto marcado por el proceso de regularización extraordinaria de inmigrantes.
Los extranjeros concentraron todo el crecimiento de la ocupación, al sumar 75.400 trabajadores, mientras que entre los nacionales se perdieron 1.800 empleos. Su peso en el aumento del paro fue, sin embargo, más limitado: hubo 24.500 nuevos desempleados de origen inmigrante, frente a 71.400 españoles, casi tres de cada cuatro.
Los hogares con todos sus miembros en paro aumentaron en 21.800 respecto al segundo trimestre, hasta alcanzar los 786.100. Por su parte, las familias con todos sus integrantes ocupados descendieron en 47.600, hasta los 12,2 millones.
Desde The Adecco Group prevén que la tasa de desempleo se mantenga entre el 10,3% y el 10,6% al cierre del año, mientras el crecimiento interanual del empleo seguiría próximo al 2%.
El empleo público impulsa la ocupación
El sector público fue el principal motor de la ocupación durante el trimestre, al incorporar 89.900 trabajadores y alcanzar un máximo histórico de 3,73 millones. En sentido contrario, el sector privado perdió 16.300 ocupados en los meses de verano, hasta situarse en 19,11 millones.
La CEOE vincula esta caída al descenso del número de empresarios autónomos, ya que los asalariados del sector privado permanecieron prácticamente estancados.
Las mujeres concentraron casi siete de cada diez nuevos empleos creados en el trimestre. El total de ocupadas asciende ya a 10,66 millones.
Por ramas de actividad, los servicios reunieron en exclusiva la creación de empleo, con 235.600 ocupados más y un total de 17,49 millones. La ocupación cayó en agricultura, con 58.300 empleos menos; en industria, con 54.400 menos; y en construcción, con un descenso de 49.300 puestos. El paro aumentó en todas las actividades, especialmente en los servicios, que sumaron 54.800 desempleados.
Desciende el paro de larga duración
La nota favorable del trimestre fue la reducción del paro de larga duración, que bajó en 12.400 personas. El número de desempleados que lleva más de un año buscando empleo descendió en 24.400, hasta los 758.400, mientras que quienes acumulan dos años o más sin trabajo se redujeron en 63.000 personas.
En cambio, los demandantes de su primer empleo aumentaron en 16.300 personas, una situación habitual tras el verano por la incorporación al desempleo de jóvenes que han terminado sus estudios. El paro entre los menores de 25 años creció en 27.100 personas, hasta los 487.100 al finalizar septiembre.
Aun así, la tasa de desempleo juvenil se redujo casi medio punto, hasta el 23,33%, gracias a que la población activa de este grupo de edad creció en más de 152.000 personas. El número de jóvenes que ni estudian ni trabajan, los denominados “ni-nis”, aumentó en 113.200 durante el último año, hasta superar los 1,22 millones. Los “si-sis” descendieron en 12.700, hasta 1,01 millones.
La temporalidad cae, pero repunta en el sector público
El 75,6% de los empleos asalariados creados durante el verano fueron temporales. Se generaron 68.000 puestos eventuales, hasta alcanzar los 3,02 millones, mientras que los empleos indefinidos aumentaron en 22.100, hasta un nuevo máximo de 16,6 millones.
El Ministerio de Economía destacó que el empleo creado es de “calidad”, al contabilizar 519.200 nuevos asalariados con contrato indefinido en el último año. La tasa de temporalidad descendió hasta el 15,37%, aunque con diferencias notables entre sectores: en el ámbito privado se redujo al 12,57%, casi medio punto menos que un año antes, mientras que en el sector público se situó en el 27,3%.
La Administración Pública incorporó 23.000 temporales en el trimestre y volvió a superar el millón, según CSIF.
El empleo autónomo registra una fuerte caída
Los trabajadores por cuenta propia perdieron 15.500 autónomos respecto al trimestre anterior y 104.700 emprendedores en comparación con un año antes. El total quedó en 3,16 millones.
Los autónomos empleadores fueron los más afectados, con una reducción de 12.300 personas en el último año, aunque respecto al trimestre previo aumentaron en 17.500. Los empresarios sin asalariados perdieron 43.000 efectivos en el trimestre y cerca de 107.300 en el último año. Dentro del colectivo de trabajadores por cuenta propia, las ayudas familiares constituyeron la excepción, con 8.900 personas más.
El presidente de ATA, Lorenzo Amor, reclamó menos trabas burocráticas, impuestos y cotizaciones, así como una mayor protección social para los autónomos, y señaló que el 29 de noviembre deben expresarse en las urnas.

