En una noticia que sacudió el mundo del surf y exacerbó las preocupaciones sobre la seguridad en México, dos surfistas australianos y uno estadounidense fueron asesinados en un balneario del Pacífico mexicano. Los hermanos australianos Jake y Callum Robinson, y su amigo estadounidense Jack Carter, fueron encontrados con disparos en la cabeza, según confirmó la fiscalía del estado de Baja California el pasado domingo. Familiares de las víctimas identificaron los cuerpos, que fueron encontrados en un pozo en un acantilado en el municipio de Ensenada.
Las autoridades australianas describieron el incidente como «espantoso«. Los tres surfistas fueron reportados como desaparecidos el 27 de abril y sus cuerpos fueron recuperados la tarde del viernes. La fiscalía confirmó que los cuerpos hallados en la zona conocida como La Bocana, al sur de Ensenada, correspondían a los tres amigos. Los familiares de los australianos y de Carter, que se mantuvieron alejados de la prensa, llegaron desde Estados Unidos y fueron asistidos por autoridades consulares de sus países.
El tesorero del gobierno australiano, Jim Chalmers, calificó de «absolutamente espantosa» la situación. «Creo que el corazón de todo el país está con todos sus seres queridos», señaló. La canciller mexicana, Alicia Bárcena, también expresó sus condolencias en un comunicado, asegurando que la cancillería «mantuvo un diálogo constante y directo con la embajadora de Australia en México, Rachel Elizabeth Moseley, y con su equipo, para apoyar las gestiones de la misión diplomática».
Según los informes, Jake tenía 30 años, su hermano Callum, 33, y el estadounidense Jack, 30. La fiscal estatal María Elena Andrade dijo en una conferencia de prensa que el motivo del crimen sería robar la camioneta, en particular las llantas, en la que viajaban los turistas. Explicó que, presuntamente, los turistas extranjeros entraron en una zona aislada y sin comunicación vía celular para pedir ayuda en caso de un percance. Según la fiscal, «los agresores sacan un arma que tenían en su poder y privan de la vida al que de inicio se opuso al robo y posteriormente se les echan encima a los otros dos (…) y también los privan de la vida».
En el caso de estos surfistas, la fiscalía detuvo a un hombre el viernes por «desaparición cometida por particulares». Este individuo tiene antecedentes relacionados con violencia, venta de drogas y robo. Además, se detuvo a otras dos personas, incluida una mujer, investigadas por su probable participación en el mismo crimen y por porte de metanfetaminas.
México, que cerró 2023 con poco más de 41 millones de visitantes extranjeros, más de la mitad de ellos estadounidenses, es un destino popular para los surfistas. Las playas son el principal destino. En Ensenada, muy popular entre los estadounidenses por estar a unos 100 km de la frontera, decenas de aficionados al surf se manifestaron este domingo para reclamar mayor seguridad. «Playas, seguridad, libertad, paz» y «No más muertes» fueron algunos de los mensajes que se leían en las tablas convertidas en pancartas.
Los surfistas asesinados habían visitado México anteriormente y participado en su deporte favorito sin incidentes, según los familiares. Según medios australianos, Callum jugó profesionalmente en la liga estadounidense de lacrós y Jake es un médico residente en Perth. Las autoridades encontraron un cuarto cadáver en el pozo, pero descartan tenga que ver con el caso de los surfistas ya que tenía más tiempo abandonado.
Esta no es la primera vez que turistas extranjeros que visitan la zona del Pacífico mexicano son blanco de ataques criminales. En noviembre de 2015, dos surfistas australianos, Dean Lucas y Adam Coleman, fueron asesinados y sus cuerpos luego quemados cuando viajaban por el estado de Sinaloa. El crimen se produce en medio de una espiral de violencia criminal que envuelve a México, que ha dejado más de 450.000 muertos y más de 100.000 desaparecidos desde finales de 2006, cuando el gobierno federal lanzó un polémico operativo militar antidrogas.
