Suiza destrona a Italia en la Eurocopa: una derrota con sabor a deshonor
La selección de Suiza ha demostrado un dominio y un control en el juego que dejó en evidencia a la ‘squadra azzurra’. Italia, la vieja campeona, se vio desbordada y sin soluciones ante un equipo suizo que desplegó un juego eficaz y ordenado. Los goles de Freuler y Rubén Vargas pusieron el sello a una actuación suiza memorable, dejando a Italia sumida en un debate sin fin sobre su declive futbolístico.
Un juego arcaico y primitivo
A pesar de que se esperaba un juego renovado y moderno en manos de Spalleti, lo cierto es que Italia parecía un equipo anclado en el pasado. Durante los primeros 20 minutos de partido, Italia no dio señales de vida. Su presencia en el campo era casi inexistente, y su falta de control y posesión del balón se hizo evidente.
La estrategia de Suiza estaba clara: dominar el balón y controlar el ritmo del partido. Y lo consiguieron, acumulando posesiones por encima del 65%. A pesar de los intentos de Spalleti por renovar la ‘squadra azzurra’ con nuevos rostros como Calafiori y Di Marco, la táctica no resultó.
El ritmo que marcaba Xhaka
El capitán suizo, Xhaka, fue la clave para que Suiza marcara el ritmo del partido. Italia se vio superada, incapaz de reaccionar ante la estrategia suiza.
En una soleada tarde berlinesa, el primer gol de Suiza llegó de la mano de Emboló, que amenazó con un disparo que Donnarumma logró parar. Pero era un aviso del desastre que se avecinaba para Italia.
El gol que selló el destino de Italia
El gol de Suiza era cuestión de tiempo. Y finalmente llegó gracias a una perfecta combinación entre Rubén Vargas y Remo Freuler. Vargas detectó la llegada de Freuler, quien logró controlar el balón y disparar sin oposición ninguna por parte de los defensores italianos.
El gol premió el fútbol suizo, construido desde la paciencia y el orden, y sirvió para evidenciar el caos en el que se encontraba la selección italiana.
La inevitable derrota italiana
La banda derecha de Italia, que debía vigilar Di Lorenzo, se convirtió en la autopista perfecta para que los jugadores suizos castigaran una y otra vez a una Italia plana y estéril.
A los 27 segundos de la segunda mitad, un maravilloso derechazo de Vargas sentenció el partido, dejando a Italia sin opciones de reacción. Spalleti intentó regenerar el equipo con seis cambios, pero fue en vano.
El pobre y antiguo fútbol que desplegó Italia durante el partido ha enviado a la selección italiana a casa, dejando un amargo sabor de boca y dando lugar a un debate sobre el futuro del fútbol italiano.
