«Soy outsider, pero sobre todo, soy precaria»

La programación veraniega de la Casa Encendida en Madrid, con su icónica Terraza Magnética, encara su recta final con un concierto que promete ser atrevido y sumamente sugerente. Este evento, que se celebrará el sábado a las 20:30h con entradas a 10 euros, contará con la actuación de Ivankovà, una artista madrileña cuyo nombre real es Irene de la Cueva. Ivankovà, una talentosa músico con formación clásica en violín y piano, ha sido parte de proyectos experimentales como Difunta Calva. Su trabajo musical actual se centra en "las tensiones e interacciones producidas entre la armonía, la emoción y los estados de trance como motivadoras de la percepción sonora".

Una propuesta sonora rica en matices

Ivankovà explica que ha diseñado un concierto específico para esta ocasión, teniendo en cuenta que se trata de un espacio exterior y que el público será variado. «Creo que la propuesta sonora es rica en matices, con partes cantadas y partes dedicadas a la escucha, y que puede ser disfrutada por cualquiera. Confío mucho en la sensibilidad y la curiosidad del público cuando decide asistir a un evento así. Es muy necesario ceder espacio en las programaciones a la música a priori ‘minoritaria’ para que pueda ser disfrutada por todo tipo de oyentes, porque nunca se sabe lo que cada persona puede descubrir en ella y en sí misma», comenta la artista.

Para sus directos, Ivankovà utiliza dos órganos que, junto con su voz, algunos pedales y sonidos producidos digitalmente lanzados con una sampleadora o un ordenador, construyen la experiencia en vivo. Este conjunto de herramientas permite que sus actuaciones sean únicas y profundamente inmersivas.

Ivankovà ha tenido una evolución artística notable. Estudió en el conservatorio un instrumento que no le gustaba a una edad temprana, por empeño de sus padres. «Pienso que la enseñanza musical académica reglada no fomenta la creatividad en los niños, y sí la competitividad, la presión, y otros rasgos que pueden generar trauma», reflexiona. Tras años de alejamiento de la música, retomó su pasión de manera más adulta, intentando romper con todas las reglas que había asimilado. En sus bandas, experimentaban cambiándose de instrumento sin necesariamente saber tocarlo, improvisaban durante horas y jugaban con la atonalidad. Este proceso de «desaprendizaje» fue muy liberador y esencial para el nacimiento de Ivankovà.

Sobre la creación de una atmósfera que induzca al trance en un concierto abierto, Ivankovà señala: «Es sorprendente cómo cada persona asimila y habita la información que yo les envío, es muy personal. Con silencio, comodidad y la atención suficiente, se puede tener una experiencia cercana al trance, sin importar la gente que haya alrededor». La artista ha asistido a eventos multitudinarios y ha sentido que estaba sola con el artista al cerrar los ojos. Esta capacidad de generar una conexión íntima a través de la música es una de las características que hacen de sus conciertos una experiencia única.

La música de Ivankovà también tiene una notable función terapéutica. «La función terapéutica de la música está documentada desde la antigua Grecia. Muchas personas escuchan discos para sentirse mejor en el día a día. Con la música o el sonido se pueden crear espacios de suspensión, de calma, de pausa, etc., que las personas podemos tomar para salir de la actividad, la dinámica y el estrés diario». La artista ha sido testigo de cómo su música ha llevado a personas a recordar vivencias pasadas, reconciliarse consigo mismas o simplemente sentirse mejor y más tranquilas.

Ivankovà ha participado en numerosos **festivales especializados** y considera que en España existe una escena para propuestas como la suya, aunque también se siente outsider. «Existe una escena (o varias) en España de personas que hacemos música ‘fuera del tiesto’, y claro que somos outsiders, pero sobre todo precarias. Me gusta decir que las experiencias más radicales cambian a la gente por dentro, y que dar espacio y democratizar estas ‘propuestas minoritarias’ es una inversión para crear una sociedad más sana, libre y diversa».

En cuanto a su trabajo de composición para proyectos cinematográficos y de moda, Ivankovà destaca su participación en la música original de la película **Los Saldos**, de Raúl Capdevila Morillo, donde tuvo total libertad para expresar una despedida y un duelo en el track final. En moda, uno de sus proyectos favoritos fue el soundtrack para la pasarela de la colección **Song to the Siren** del diseñador asturiano Arturo Obejero, donde pudo expresar toda su sensibilidad más épica.

Actualmente, Ivankovà está inmersa en la composición y grabación de su próximo disco. Además, tiene en marcha varias colaboraciones con otros artistas que admira y planea lanzar dos ediciones en cassette con su sello **Eternal Recordings** de proyectos muy especiales.