El agua es un recurso vital para la supervivencia humana y la sostenibilidad del planeta. Sin embargo, su gestión y conservación se ha convertido en un desafío a nivel mundial. Según un informe elaborado por la ONG internacional Oxfam Intermón, sólo el 28% de las empresas agroalimentarias más poderosas del mundo aseguran estar reduciendo sus extracciones de agua, y únicamente el 23% indica que están tomando medidas para reducir la contaminación del agua.
El informe de Oxfam Intermón, realizado a partir de datos de la World Benchmarking Alliance, analizó a 350 empresas, incluyendo gigantes del sector como Carrefour y Avril Group. Estas empresas representan más de la mitad de los ingresos mundiales del sector agroalimentario. Es importante destacar que la agricultura es responsable del 70% del total de las extracciones de agua dulce del mundo, siendo el sector que utiliza la mayor cantidad de recursos hídricos.
El impacto de la agricultura industrial en la contaminación del agua es significativo. Además, la investigación de Oxfam Intermón reveló que sólo 108 de las 350 empresas hacen pública la proporción de agua que extraen de zonas afectadas por estrés hídrico.
Según las Naciones Unidas, 2.000 millones de personas no tienen acceso a agua potable, y hasta 3.000 millones sufren escasez durante al menos un mes en el año. «Cuando las grandes empresas contaminan o consumen enormes cantidades de agua, son las poblaciones humanas las que sufren las consecuencias en forma de pozos secos, facturas de agua más caras y fuentes de agua contaminadas no aptas para el consumo», señala el director ejecutivo de Oxfam Intermón, Franc Cortada.
En este sentido, Cortada afirma que «claramente, no podemos confiar en la buena voluntad de las empresas para conseguir un cambio en estas prácticas. Son los gobiernos los que tienen que forzar esta mejora, y proteger los bienes públicos comunes ante la sed de beneficios de las empresas».
El agua y la riqueza están estrechamente relacionadas, las personas ricas no solo tienen mejor acceso al agua segura y pública, sino que se pueden permitir pagar agua cara de fuentes privadas; mientras que las personas en situación de pobreza, que a menudo no tienen acceso a una fuente de agua suministrada por las autoridades públicas, destinan una proporción considerable de sus ingresos a comprar agua.
El vertiginoso crecimiento de la industria del agua embotellada muestra la mercantilización y la explotación del agua por parte de las grandes empresas, lo que agrava la desigualdad, la contaminación y los daños asociados. Según las Naciones Unidas, la multimillonaria industria del agua embotellada pone en peligro el cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible número 6 (ODS6), consistente en conseguir el acceso universal a agua potable.
Un ejemplo claro de esta problemática se presentó en Francia en 2023, cuando las autoridades impusieron restricciones en el uso del agua al departamento de Puy-de-Dôme, afectado por la sequía. Sin embargo, estas restricciones no se aplicaron a la Société des Eaux de Volvic, una filial de la multinacional francesa Danone, que durante este periodo continuó extrayendo agua subterránea para su planta embotelladora.
El incremento de la temperatura global reducirá todavía más la disponibilidad de agua en muchos países que ya se ven afectados por la escasez, por ejemplo, en la África Oriental y el Próximo Oriente, a causa de la frecuencia creciente de las sequías y los cambios en los regímenes de lluvias y el deshielo.
Ante esta crítica situación, Oxfam Intermón insta a los gobiernos a «reconocer el agua como un derecho humano y un bien público«. También considera necesario «exigir a las empresas que rindan cuentas por los abusos y las vulneraciones de los derechos humanos y de los derechos y la legislación medioambientales, lo cual incluye la contaminación del agua».
