El misterio de la desaparición del hielo marino en la Antártida durante los inviernos de 2016 y 2017 ha sido resuelto. Un grupo internacional de científicos ha descubierto que la apertura en el hielo, aproximadamente del tamaño de Extremadura, es el resultado de complejas interacciones entre el viento, las corrientes oceánicas, la geografía única del fondo del océano, y un fenómeno hasta ahora no considerado: el transporte de Ekman.
Este fenómeno implica el movimiento de las masas de agua oceánicas y los materiales que contienen en suspensión. El grupo de investigadores, compuesto por científicos de Estados Unidos, Suecia y Reino Unido, ha publicado sus hallazgos en la revista ‘Science Advances’.
Las formaciones como la que se observó en la Antártida se conocen como polinias. Derivada del término ruso ‘polynye’, que se traduce como ‘agujero en el hielo’, las polinias son áreas de agua abiertas rodeadas de hielo marino. En particular, se refieren a las zonas del mar de los polos que permanecen sin helar durante parte del año.
Los investigadores se centraron en el estudio de la polinia Maud Rise, situada sobre una zona montañosa sumergida en el mar de Weddell. Este gigantesco agujero en el hielo marino había desconcertado a la comunidad científica hasta ahora.
Las polinias funcionan como ventanas a través del hielo marino, permitiendo la transferencia de enormes cantidades de energía en forma de calor y carbono durante el invierno entre el océano y la atmósfera. Dado su gran tamaño, las polinias pueden impactar en el clima de esa zona del planeta, e incluso globalmente, puesto que alteran la circulación oceánica. Por ello, es crucial identificar los factores que desencadenan su formación para mejorar la precisión de los modelos climáticos.
La polinia Maud Rise se descubrió en la década de 1970, cuando se lanzaron los primeros satélites de teledetección. Persistió durante tres inviernos consecutivos desde 1974 hasta 1976. Sin embargo, después de ese período, su aparición fue esporádica y durante intervalos muy breves.
La primera vez que se observó una polinia tan grande y duradera en el mar de Weddell desde la década de 1970 fue en 2017. Durante 2016 y 2017, la gran corriente oceánica circular alrededor del mar de Weddell se fortaleció. Como resultado, la capa profunda de agua tibia y salada se elevó, facilitando la mezcla vertical de sal y calor con el agua superficial.
Al observar la formación de la polinia Maud Rise, los científicos descubrieron que un proceso conocido como transporte de Ekman era un factor clave en su persistencia. Este proceso, que implica que el agua se mueve en un ángulo de 90 grados con respecto a la dirección del viento que sopla sobre la superficie, ayudó a mover la sal hacia el flanco norte de Maud Rise, donde se formó por primera vez la polinia.
Las polinias son áreas donde hay una gran transferencia de calor y carbono entre el océano y la atmósfera. Su huella puede permanecer en el agua durante varios años después de su formación, cambiando la forma en que se mueve el agua y cómo las corrientes transportan el calor hacia el continente. Las densas aguas que se forman aquí pueden extenderse por todo el océano global.
Los procesos involucrados en la formación de la polinia Maud Rise, como el afloramiento de agua profunda y salada, también están impulsando una reducción general del hielo marino en el Océano Antártico. Por primera vez desde que comenzaron las observaciones en la década de 1970, hay una tendencia negativa en el hielo marino en el Océano Austral, que comenzó alrededor de 2016.

