Ambiente comercial en el paseo de Gràcia el pasado viernes.

En el corazón de Barcelona, notablemente lleno de vida, se encuentra el paseo de Gràcia. Este emblemático eje de oro de la ciudad no es solo un lugar de esparcimiento para paseantes y compradores, sino también un centro de constante actividad económica. Los últimos datos indican que su afluencia ha crecido un 20% respecto a la prepandemia, y su nivel de desocupación en el primer trimestre de 2024 ha sido de solo un 4%.

El paseo de Gràcia no solo atrae a compradores y turistas, sino también a supermarcas del sector del lujo, que han desembarcado progresivamente en la zona. En efecto, esta arteria se ha convertido en un imán para estas marcas, llegando al punto de tener una lista de espera para nuevos operadores. Esto ha provocado un aumento en el precio de alquiler de sus locales, que ha alcanzado los 263,5 euros por metro cuadrado al mes, lo que la mantiene como la calle comercial más cara de España desde 2021.

A simple vista, el paseo de Gràcia puede parecer inmune a las crisis sanitarias que han paralizado la actividad económica en otras partes del mundo. Según un informe de la consultora JLL, el paseo ha estado registrando la friolera de 51.500 visitantes diarios en el primer trimestre de 2024, un 20% más que los 42.885 peatones contabilizados en promedio en 2019. Es más, el tramo más concurrido del año pasado fue el de Aragó a Consell de Cent, con una media diaria de 59.000 personas.

La directora de Digital Business Experience de JLL España y directora de la oficina de Barcelona, Laura Caballero, destaca que la gran singularidad del paseo de Gràcia es que todo el comercio de lujo de la ciudad se localiza en él. Esta oferta premium está tan acotada que pese a la «gran demanda de marcas de lujo para entrar en el paseo, existe escasa disponibilidad para hacerlo», agrega.

El informe de JLL también establece que el 54% de la oferta es de moda y complementos, mientras que un 8% es restauración. El universo elitista se emplaza en los tramos superiores del vial y representa el 35% de la oferta de moda y complementos, mientras que las marcas más populares se encuentran en los tramos más próximos a la Gran Via o Aragó, representando el 65% de las enseñas.

Además de su atractivo comercial, el paseo de Gràcia también es famoso por su patrimonio arquitectónico y su atracción turística. Esta combinación ha llevado a un aumento del 3% en el precio de los alquileres en el último año, según Adriana Gorri, directora de Markets de JLL España.

Este incremento en los precios no ha impedido una ocupación altísima, con solo un 4% de espacio desocupado puntualmente, frente al 8% registrado en el primer trimestre de 2019. El análisis también revela que ha habido cambios en un 18% de los locales en los últimos dos años, la mayoría en el campo de la moda.

El presidente de la Asociación del Paseo de Gràcia, Luis Sans, corrobora el excelente momento que vive el eje, aunque la evolución de la facturación depende en cada negocio de la procedencia de su clientela mayoritaria. Las tiendas que trabajan sobre todo con compradores europeos y estadounidenses son las más favorecidas, ya que estos últimos casi han doblado su presencia, señala.

El informe 2023 de la consultora Ascana también subraya el gran dinamismo y demanda que vivió el año pasado el paseo de Gràcia, con una quincena de operaciones que incluyen 11 nuevas marcas. Mientras tanto, el último estudio de la consultora Gesvalt destaca que en los locales pequeños (de menos de 100 metros) los precios alcanzaron los 350 euros por metro cuadrado, y la ocupación comercial llega al 96,9%.

En conclusión, el paseo de Gràcia se ha posicionado como un eje comercial de importancia vital en Barcelona, atrayendo a una multitud de visitantes, compradores y marcas de lujo. A pesar de los desafíos presentados por la pandemia, este emblemático paseo ha demostrado una resiliencia admirable, manteniendo su atractivo y dinamismo económico.

Por Dani