Marc Puig toca la campana en el estreno en bolsa de Puig

El viernes pasado, la legendaria empresa familiar Puig, que tiene 110 años de historia, hizo su debut histórico en la bolsa de valores. Puig, un grupo de moda, fragancias y cosmética, ha logrado una entrada destacada en el parquet que ha registrado una subida inicial que llegó a superar los 26 euros, aunque finalmente se estabilizó en su precio de salida, 24,50 euros.

La ceremonia del tradicional toque de campana, que marcó la mayor salida a bolsa del año, se llevó a cabo en la Bolsa de Barcelona, un lugar que ha estado ausente de grandes acontecimientos durante años. La campana fue sonada por el presidente ejecutivo de Puig, Marc Puig, quien destacó la historia del grupo y su intención de mantener su carácter familiar aún después de su entrada al mercado bursátil.

El grupo Puig incluye marcas reconocidas como Byredo, Carolina Herrera, Charlotte Tilbury, Dries Van Noten, Jean Paul Gaultier, Nina Ricci, Penhaligon’s y Rabanne. Marc Puig aseguró en su discurso que Puig había operado hasta ahora «como una empresa privada que actúa como una cotizada y que ahora será una cotizada que actuará como una empresa privada, con las luces largas y pensando en el largo plazo”.

Puig Brands, el nombre con el que se estrena el grupo en el ‘parquet’, ha iniciado con una valoración de salida de 13.900 millones de euros, a razón de 24,50 euros por título. Con esta valoración, se espera que Puig Brands se una al Ibex, el índice que aglutina los valores de mayor capitalización, en su revisión de diciembre próximo.

Previo a su entrada a la bolsa, la compañía adjudicó 3.000 millones en acciones ‘B’, con un derecho de voto por título, a inversores cualificados. Entre ellos, destaca la hólding de La Caixa, Criteria, que adquirió el 3,05% del capital por 425 millones.

La operación de salida a bolsa de Puig se realizó con la emisión de 51.020.408 acciones nuevas de clase B, lo que permitió a la compañía ingresar 1.250 millones. Además, la hólding familiar vendió otros 55.510.204 de títulos, lo que les permitió embolsarse 1.360 millones. En total, se negociaron 122.448979 acciones, operación tras la cual los Puig mantendrán el 71,7% del capital, pero con el 92,5% de los derechos de voto, ya que sus títulos, los de clase A, tienen cinco veces más derechos de voto que los otros.

La empresa está controlada por cuatro ramas de la familia (Puig Guasch, Puig Roca y las dos ramas Puig Alsina, un total de 14 primos, que son los nietos del fundador). Con su salto a la bolsa, Puig ha adelantado a otras firmas catalanas controladas por parientes que, en su día, también optaron por los mercados de renta variable, como el caso de Almirall, Fluidra y Grifols.

La empresa prevé repartir mediante dividendos en torno al 40% del beneficio. Aunque aún no se ha aprobado una política de dividendos tras su entrada a la bolsa, la empresa espera mantener el ‘pay-out’ (proporción de las ganancias que se destina al reparto de dividendos) en 2025 con los resultados de 2024 «de aproximadamente el 40% en línea con la práctica histórica».

La entrada a la bolsa de Puig ha marcado el final de su último ejercicio fuera del mercado de renta variable, el de 2023, con unas ventas por valor de 4.300 millones de euros y un beneficio neto de 465 millones de euros, lo que supuso crecimientos del 19% y del 16%, respectivamente, en relación con los volúmenes del año pasado.

Por Daniel