El líder del partido republicano, Pere Aragonès, subió al escenario acompañado de los líderes de su partido, expresando su decepción por los «muy malos resultados» obtenidos en las elecciones de este 12 de mayo. Los republicanos han experimentado una pérdida significativa, habiendo perdido más de diez diputados, una caída que sigue la tendencia de las últimas elecciones generales y municipales.

Durante su intervención, Aragonès declaró: «Les corresponde a PSC y Junts liderar la nueva etapa en Cataluña«. Aseguró que su proyecto político continuará y que trabajará «desde la oposición». El hasta ahora presidente expresó su creencia de que la apuesta por la negociación para resolver el conflicto político no ha sido suficientemente valorada por la ciudadanía, o que la gente considera que el liderazgo debería ser asumido por otra formación.

Aragonès lamentó que la polarización ha sido un factor decisivo en los resultados electorales, tras las elecciones generales que él convocó anticipadamente para intentar mitigar la caída prevista en su partido. «En ERC asumiremos la voluntad de la ciudadanía y trabajaremos para continuar con nuestro proyecto político», declaró el líder de los republicanos.

Asumir responsabilidades fue una de las declaraciones más destacadas del presidente. Aunque no felicitó públicamente al PSC por su victoria, Aragonès se comprometió a «asumir responsabilidades», tanto individuales como colectivas. Indicó que su partido ahora deberá «analizar con serenidad los resultados» y actualizar y reorientar su proyecto.

Aragonès también comentó los resultados de Vox y Aliança Catalana. Señaló que «Catalunya no es ajena a la ola reaccionaria y a la ola conservadora que se está viviendo en el conjunto del mundo». Expresó su preocupación de que «es una muy mala noticia, y desde la izquierda y desde el independentismo es necesario hacer una profunda reflexión sobre cómo revertir esta situación».

Estos resultados confirman la caída que se anticipaba después de que, hace casi cuatro años, en febrero de 2021, los republicanos consiguieran 33 diputados y un 21,30% de los votos. Además, apenas media hora después del inicio del recuento, y con los resultados de las encuestas a pie de urna, los portavoces de los republicanos ya pronosticaban que no iba a ser una buena noche y que el 12M les obligaría «a reflexionar».

La expresión de los republicanos al subir al escenario lo decía todo: el 12M ha sido una noche difícil para ellos. A pesar de los malos resultados, el compromiso de Pere Aragonès y su partido de continuar con su proyecto político desde la oposición, y de asumir responsabilidades por los resultados, ofrece una visión de cómo podrían desarrollarse los próximos años en la política catalana. Los resultados de estas elecciones representan un cambio significativo, y cómo los republicanos respondan a este cambio podría tener un impacto duradero en el futuro político de Cataluña.