Glaciar Russell, en Groenlandia, región ártica cada vez más verde y menos blanca

Groenlandia, la isla más grande del mundo y una parte integral de la región ártica, está experimentando una transformación profunda a medida que el calentamiento global altera su paisaje. Según los últimos datos recogidos por satélite, se estima que en las últimas tres décadas se han derretido 28.707 kilómetros cuadrados de su capa de hielo y glaciares, una superficie equivalente a la comunidad autónoma de Galicia.

El impacto del calentamiento global en Groenlandia es doblemente preocupante, ya que la región se está calentando al doble de la tasa media mundial. Según un equipo de científicos de la Universidad de Leeds en el Reino Unido, que ha estado estudiando los cambios en Groenlandia desde la década de 1980 hasta la década de 2010, las temperaturas más cálidas del aire están provocando el retroceso del hielo. Este fenómeno está cambiando la tonalidad de la vasta zona helada, con zonas donde antes había hielo y nieve ahora caracterizadas por rocas desnudas, humedales y áreas de arbustos.

Además de alterar el paisaje, el retroceso del hielo también está afectando la temperatura de la superficie terrestre y las emisiones de gases de efecto invernadero. El permafrost, una capa permanentemente congelada que se encuentra debajo del suelo de las regiones árticas, se está derritiendo debido al calentamiento. Los científicos advierten que esto podría causar daños en la infraestructura, los edificios y las ciudades que se asientan sobre este tipo de suelo.

Jonathan Carrivick, científico terrestre de la Facultad de Medio Ambiente de Leeds y uno de los autores del estudio, afirmó: «Las temperaturas más cálidas están relacionadas con los cambios de la cobertura terrestre que estamos observando en Groenlandia». Según Carrivick, el análisis de imágenes satelitales de alta resolución ha permitido crear un registro detallado de los cambios en la cobertura del suelo que se están produciendo.

La pérdida de hielo se concentra en los bordes de los glaciares actuales, pero también en el norte y suroeste de Groenlandia. A lo largo de las tres décadas, la cantidad de tierra con vegetación ha aumentado en 87.475 kilómetros cuadrados, más del doble de lo observado en comparación con el inicio del período de estudio. Los científicos han detectado un pronunciado aumento de la vegetación en el suroeste, el este y el noreste, especialmente en las proximidades de Kangerlussuaq, en el suroeste, y en zonas aisladas en el noreste.

El análisis de los investigadores reveló que la vegetación había aumentado a lo largo de un gradiente latitudinal entre 63° norte y 69° norte y había disminuido al norte de este. Carrivick declaró: «Hemos visto indicios de que la pérdida de hielo está desencadenando otras reacciones que resultarán en una mayor pérdida de hielo y en un mayor ‘enverdecimiento’ de Groenlandia, con la reducción del hielo dejando al descubierto rocas desnudas que luego son colonizadas por tundra y eventualmente arbustos”.

El agua liberada por el hielo derretido también está formando humedales y pantanos, creando un paisaje completamente nuevo en estas zonas de Groenlandia anteriormente heladas. Sin embargo, esta pérdida de hielo también afecta la temperatura de la superficie terrestre debido al albedo, que es la medida de la luz que refleja una determinada superficie. La nieve y el hielo son buenos reflectores de la energía del sol, ayudando a mantener la Tierra más fría. Pero a medida que el hielo desaparece, deja al descubierto un suelo de roca que absorbe más energía solar, elevando la temperatura de la superficie terrestre.

Además, a medida que el hielo se derrite, aumenta la cantidad de agua en los lagos. El agua absorbe más energía solar que la nieve y esto también aumenta la temperatura de la superficie terrestre. El análisis muestra que los humedales de Groenlandia casi se han cuadruplicado, especialmente en el este y el noreste, lo que los convierte en una fuente de emisiones de metano. Los investigadores afirman en el artículo: «La expansión de la vegetación, especialmente en las zonas de humedales, también exacerba el deshielo del permafrost, el engrosamiento de la capa activa y, por tanto, las emisiones de gases de efecto invernadero previamente almacenados en estos suelos árticos».

Por último, pero no menos importante, la pérdida de masa de hielo en Groenlandia contribuye sustancialmente al nivel global del mar, ya que ingresa en el océano un volumen de agua extra que antes estaba contenida en el hielo de glaciares y otras masas. Por tanto, el calentamiento global no solo está transformando el paisaje de Groenlandia, sino que también está teniendo un impacto directo en la vida de sus habitantes y en el nivel del mar a nivel mundial.