Por vez primera, es Marc Márquez quien no tiene prisa

El esperado Mundial de MotoGP está a la vuelta de la esquina, con el pistoletazo de salida programado para dentro de dos semanas en el trazado nocturno de Losail, ubicado en Doha, la capital de Catar. Este impresionante escenario, iluminado por cientos de focos deslumbrantes y dotado de un asfalto recién renovado, albergará a 24 pilotos, todos persiguiendo el trono de la estrella italiana bicampeona, ‘Pecco’ Bagnaia. Sin duda, la moto a vencer es la espectacular y mejorada Ducati ‘Desmosedici’.

Repite en la parrilla de 2023 el par de estrellas del año anterior, Bagnaia y Jorge Martín, este último del equipo satélite de Ducati. Ambos pilotos demostraron ser veloces como pocos, y cualquier resultado que no les vea en lo más alto sería una sorpresa. Sin embargo, si hay un deporte donde las sorpresas son más que posibles, ese es la categoría reina de las dos ruedas, donde los pilotos desafían la lógica al volar a 350 kilómetros por hora.

Pasados los primeros cinco grandes premios de la temporada (Catar, Portugal, EEUU, Jerez y Le Mans), es posible que las miradas de los aficionados y del ‘paddock’ empiecen a posarse en otros nombres además de los dos dominadores de la pasada temporada. Recordemos que Bagnaia se impuso con 138 puntos de ventaja sobre Marco Bezzecchi (3º) y ‘Martinator’ con una diferencia de 99 puntos, lo cual implica cuatro victorias, o en términos de carreras, cuatro grandes premios de distancia.

Como solía decir el ocho veces campeón del mundo Marc Márquez, cuando arrancaba victorioso en su Honda RC213V, «en la parrilla de salida del primer GP todo el mundo arranca con cero puntos y de nada sirve haber ganado o arrollado cuatro meses antes». Márquez, un piloto de Cervera (Lleida), junto con el bicampeón Pedro Acosta (GasGas), son las dos novedades más notables en el arranque de este mundial.

El ‘tiburón de Mazarrón’, como se conoce a Pedro Acosta, parece seguir los pasos de Márquez, que en 2013 dejó al mundo del motociclismo boquiabierto al convertirse en el campeón de MotoGP más joven de la historia, rompiendo todos los récords de precocidad. Márquez, por su parte, se enfrenta al mayor reto de su vida: volver a ganar, pero ahora al mando de una Ducati 2023.

Márquez recién cambió de equipo y en sus primeras declaraciones con el Gresini Racing Team expresó: «Me ha tocado tomar decisiones de las que, quizás, me arrepienta en el futuro, no sé, aunque sí sé que todas ellas, todas, han sido muy pensadas, muy meditadas y, sobre todo, ninguna ha sido tomada en caliente, algo que he aprendido, también, durante los últimos años de viacrucis».

A pesar de las altas expectativas de sus seguidores tras su cambio a Ducati, Márquez ha optado por mantener los pies en el suelo. «No sé a quién se le ha ocurrido que esto es llegar y ganar. Llevo cuatro años horribles, llevo dos años largos sin ganar, vengo de un auténtico calvario…», manifestó el piloto.

El hecho de que Márquez, considerado por muchos como el mejor piloto de la historia, se haya asociado con la moto que arrasa en el Mundial, la Ducati, es motivo suficiente para generar entusiasmo. Sin embargo, el campeón de Cervera pide paciencia a sus seguidores. Después de cuatro años de sufrimiento, varias operaciones y mucho tiempo de rehabilitación, Márquez se encuentra en una posición en la que no puede permitirse más caídas ni lesiones. Por primera vez, parece ser él quien no tiene prisa, a pesar de ir a 350 kilómetros por hora.