Page amenaza con cerrar el trasvase hasta que el Levante no consuma el 100% del agua desalada

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha hecho un nuevo llamado al desafío en la esfera de la política hidráulica nacional. El trasfondo de este llamamiento está en la agitación generada en las últimas semanas por las nuevas reglas de operación del trasvase Tajo-Segura, y la postura abiertamente pro-trasvase de las comunidades autónomas de Murcia, Valencia, Andalucía y Madrid.

La nueva demanda introducida por el presidente García-Page en este polémico debate es que no se consuma ni un hectómetro cúbico de agua del trasvase hasta que no se haya agotado el cien por cien del agua que se obtenga del proceso de desalación.

El presidente de la Mancha hizo estos comentarios durante su discurso inaugural en la Feria Agrícola y Ganadera de Castilla-La Mancha (Expovicaman), que se lleva a cabo en el Recinto Ferial de Albacete. Catalogó como «radical y abusiva» la moción aprobada en la Asamblea de Murcia por el Partido Popular (PP) y Vox, instando al Gobierno central a eliminar la discrecionalidad ministerial de los envíos de agua cuando los embalses de cabecera estén en nivel bajo.

Esta propuesta convertiría los trasvases en automáticos, incluso si los embalses de cabecera, Entrepeñas y Buendía, tienen reservas escasas. Según García-Page, esta postura va más allá de la ley franquista del trasvase y significa que “el agua es para ellos y el cieno que quede en los pantanos es para el resto; es decir, que todo el agua se trasvase automáticamente”.

El trasvase Tajo-Segura ha sido un tema candente en la política española durante muchos años. Situado en el sureste de la península ibérica, este sistema de canales y embalses fue creado para redirigir el agua de áreas con superávit, como la cuenca del río Tajo, a áreas con déficit de agua, como la cuenca del río Segura.

Esta iniciativa ha sido objeto de gran controversia desde su creación en la década de 1970. Las comunidades autónomas que se benefician de este trasvase, como Murcia, Valencia, Andalucía y Madrid, han estado presionando recientemente para que se aumenten las transferencias de agua. Por otro lado, Castilla-La Mancha, que es la región de origen del agua, se ha opuesto a estos cambios, argumentando que deberían priorizarse otras fuentes de agua, como la desalinización.

En este contexto, las recientes declaraciones de García-Page subrayan la creciente tensión en torno a la gestión del agua en España. Su demanda de que no se consuma ni un hectómetro cúbico de agua del trasvase hasta que no se haya agotado el agua desalinizada refleja la creciente demanda de alternativas al trasvase.

El presidente de Castilla-La Mancha también criticó a la Asamblea de Murcia por su moción que instaba al Gobierno central a eliminar la discrecionalidad ministerial de los envíos de agua. Según García-Page, esta moción es «radical y abusiva», ya que convertiría los trasvases en automáticos, independientemente de las reservas de agua de los embalses de cabecera.

Estas tensiones subrayan la complejidad de la gestión del agua en una España cada vez más afectada por el cambio climático y la escasez de agua. El desafío para los responsables de la toma de decisiones será encontrar soluciones que equilibren las necesidades de todas las comunidades autónomas, al mismo tiempo que protegen los recursos hídricos de la nación para las generaciones futuras.