El escenario político en Panamá ha experimentado un cambio, luego de que José Raúl Mulino fuera escogido como el nuevo presidente. Este veterano político de 64 años, se enfrenta a la ardua tarea de abordar las crisis ambientales y migratorias que han sido un desafío para la administración saliente. A pesar de ser tachado por algunos como un representante de la «derecha dura», Mulino logró un sólido triunfo electoral con un 34.25% de los votos, con el 85% de las mesas escrutadas.

En un país donde no existe la segunda vuelta electoral, los resultados de la votación son definitivos. Mulino expresó su gratitud y compromiso al asumir el cargo. «Recibo con complacencia los resultados. Asumo con gran responsabilidad y humildad el puesto para resolver las inminentes necesidades de los panameños. ¡Es un honor!», afirmó en una llamada telefónica transmitida en vivo por el Tribunal Electoral.

El ascenso de Mulino al poder no se atribuye únicamente a sus méritos personales. La retirada del expresidente Martinelli de la contienda electoral en febrero, debido a una condena por corrupción, dejó un vacío que Mulino supo llenar. Corrió con la unión partidista de derechas Realizando Metas (RM) y Partido Alianza, en un giro sorpresivo que le llevó a una presidencia no imaginada.

Los otros candidatos no tuvieron la misma suerte en las urnas. Ricardo Lombana, del Movimiento Otro Camino (MOCA), logró el segundo lugar con el 25% de los votos. Martín Torrijos, quien aspiraba a la reelección por el Partido Popular, se quedó en un tercer lugar con el 16%. Sin embargo, el mayor perdedor fue el candidato oficial del gobierno saliente y actual vicepresidente, José Gabriel Carrizo, del partido centrista PRD, quien quedó relegado en un sexto lugar con apenas un 5.83% de los votos.

Las elecciones transcurrieron sin grandes sorpresas, con una alta participación ciudadana y sin incidentes significativos. El Tribunal Electoral había pronosticado una participación cercana al 80%, y la cifra final fue de un 76%. Esto representa a casi tres millones de panameños que ejercieron su derecho al voto.

Además de la elección presidencial, los ciudadanos eligieron 20 diputados al Parlamento Centroamericano (Parlacen), 71 diputados a la Asamblea Nacional, 81 alcaldes, 701 representantes del corregimiento y 11 concejales.

El nuevo gobierno de Mulino se enfrentará a varios retos, entre ellos la crisis hídrica del canal interoceánico de Panamá, que tiene efectos a nivel mundial. El manejo de esta crisis será una prioridad para la administración de Mulino, y los panameños esperan la implementación de proyectos para la ampliación de la cuenca hidrográfica y la promoción del uso racional del agua.

Otro de los desafíos que enfrentará la administración de Mulino es la crisis migratoria en el Darién y la controversia en torno a la mina Cobre Panamá. Este proyecto generó protestas masivas en 2023 y fue objeto de intensos debates durante la campaña electoral. En noviembre de 2023, el gobierno cedió a la presión y cerró la mina, una decisión que tendrá un impacto económico significativo en el país.

El Tapón del Darién, conocido como la ruta migratoria más letal de América, es otro de los desafíos que enfrentará el nuevo gobierno. Esta densa selva al sur de Panamá, que conecta con Colombia, es un corredor migratorio por donde pasaron más de 360,000 personas en 2023. La gestión de esta crisis migratoria será otro de los retos que tendrá que enfrentar la administración de Mulino.