Más de 120 investigadores de centros internacionales, entre ellos expertos españoles, han pedido medidas urgentes y contundentes para afrontar los efectos del cambio climático sobre la salud. El grupo considera necesario declarar formalmente una emergencia sanitaria mundial ante un escenario que define como un futuro cada vez más peligroso.
Una respuesta global ante una crisis de salud
Los científicos advierten de que la salud de la población mundial se deteriora como consecuencia del calentamiento y la contaminación globales. A su juicio, los compromisos adoptados en las Cumbres del Clima, incluida la celebrada en Madrid, no han conseguido frenar las causas del problema, por lo que reclaman centrarse en mitigar una catástrofe humanitaria que resulta cada vez más evidente.
El planteamiento figura en un informe publicado este miércoles en The Lancet. Sus autores alertan de que los riesgos han seguido aumentando desde la propuesta del Acuerdo de París de 2016. Según señalan, un mayor calentamiento ya es inevitable y existe una brecha creciente entre los compromisos anunciados y su aplicación, lo que amenaza el mantenimiento de un futuro habitable.
Entre los firmantes hay investigadores del Instituto de Salud Global de Barcelona, el Centro Vasco para el Cambio Climático (BC3), la Universidad Autónoma de Barcelona y la Universidad de Santiago de Compostela. El documento subraya que se acelera el aumento de los riesgos vinculados al calor, la sequía, las precipitaciones extremas y las enfermedades infecciosas.
Además de las muertes directas provocadas por estos fenómenos, los expertos destacan que los daños a la salud humana también se agravan por las pérdidas económicas que ocasionan.
Medidas para un cambio sistémico
Para lograr un futuro más seguro después de décadas de compromisos incumplidos, el panel reclama un nuevo enfoque que permita impulsar un cambio sistémico con una escala y una velocidad acordes con la gravedad e inmediatez de los riesgos.
Las propuestas de emergencia son transversales y abarcan la mitigación, la adaptación, los daños y la financiación. La primera consiste en reconocer y abordar formalmente el cambio climático como una emergencia sanitaria mundial mediante un nuevo instrumento de la ONU.
Reducción de emisiones y salud como prioridad
El informe también propone alinear la gobernanza mundial y los sistemas internacionales con recursos suficientes; priorizar una reducción urgente, justa y equitativa de las emisiones de gases de efecto invernadero; y situar la salud en el centro de la acción climática, con la disminución de la mortalidad, la mejora de la salud y el bienestar como objetivos esenciales.
Entre las medidas planteadas figuran asimismo la creación de un espacio mundial compartido de datos que funcione como un bien público global y el aumento de las subvenciones destinadas a cumplir estos objetivos.
Datos de un futuro cada vez más peligroso
Los investigadores sostienen que las medidas contundentes son más necesarias que nunca. Alertan de que los retrasos en la adaptación climática agravan los riesgos para la salud, mientras numerosos sectores avanzan en la dirección equivocada o revierten progresos logrados con anterioridad. También denuncian una disminución del compromiso de gobiernos, organizaciones internacionales y empresas.
La comunidad científica pide garantizar la protección de la salud durante la próxima década, que podría representar la única esperanza para un futuro seguro.
La evidencia se recoge en el Informe 2026 de The Lancet Countdown sobre salud y cambio climático, cuya primera autora es Marina Romanello. El estudio recoge más de medio millón de muertes anuales por calor, con récords recientes que superan las 700.000.
También señala que la mitad de la superficie terrestre sufre sequía durante al menos un mes, con consecuencias para la seguridad alimentaria y un aumento a un ritmo del 700% anual. A ello se suman precipitaciones extremas más intensas, inundaciones y destrucción, así como el incremento de enfermedades como la malaria y el virus del Nilo. La contaminación del aire ocasiona además cerca de tres millones de muertes al año.
Los autores concluyen que los indicadores sobre el compromiso de gobiernos nacionales, organizaciones internacionales y empresas en materia de salud y cambio climático reflejan un retroceso respecto a avances anteriores. Con el planeta encaminado a un aumento de entre 2,6 °C y 3,4 °C, advierten de que la salud y la supervivencia de las personas de todos los países están en riesgo.

