La nueva Marina d’Or, renombrada como Magic World, se prepara para reabrir el 31 de mayo tras una considerable inversión para la renovación de sus instalaciones. El resort, famoso por su enfoque hacia el turismo familiar y la acogida de visitantes internacionales, se enfrenta a una serie de desafíos derivados de su pasado financiero. Los nuevos propietarios, el grupo hotelero Magic, con sede en Benidorm, y el conglomerado empresarial Fuertes, propietario de la cárnica ElPozo, se ven obligados a adoptar medidas estratégicas para contrarrestar las pérdidas acumuladas por los anteriores propietarios, que ascienden a casi 100 millones de euros en los últimos años.
Tales pérdidas, a pesar de la recuperación del sector en 2023, generaron un déficit de alrededor de 15 millones de euros. Como resultado de esta situación, la empresa se ha visto obligada a presentar un expediente de regulación de empleo (ERE), una medida que ha provocado preocupación en los sindicatos UGT y CCOO, ya que esperaban que el cambio de propiedad en Hoteles Marina d’Or S.L. trajese tiempos más prósperos a los trabajadores.
Según los sindicatos, un total de 76 personas podrían perder su empleo debido a este ERE, el cuarto en la empresa desde el inicio de la pandemia y el segundo desde el cambio de manos. Los despidos colectivos, presentados el 16 de enero por causas organizativas, productivas y económicas, comenzaron su negociación el 1 de febrero en los centros de trabajo de Orpesa y Vila-real.
Desde Fuertes y Magic, aseguran que con medidas como esta buscan garantizar la continuidad de más de 1.000 empleos directos, además de muchos otros puestos de trabajo indirectos. Su objetivo principal es salvaguardar la viabilidad y estabilidad del proyecto a largo plazo y proteger los puestos de trabajo.
Los sindicatos informan que la medida afectará al 77% de los empleados con contratos fijos ordinarios, que representan el 7% del total de la plantilla. La mayoría de los empleados son fijos discontinuos. La empresa, por su parte, afirma que el ERE afectará solo al 7% de los trabajadores, y que a la mayoría (cerca del 65%) se les propone un cambio de modelo de contrato con categoría de fijo discontinuo para evitar despidos y conservar el mayor número de puestos de trabajo.
Los ajustes se centrarán principalmente en aquellos puestos de trabajo identificados con duplicidades, con el objetivo de optimizar la estructura organizativa y centrarse en la eficiencia operativa. Algunos de los servicios del complejo se externalizarán para garantizar el éxito del proyecto que, según la compañía, contribuirá a potenciar el turismo y la economía de toda la Comunitat Valenciana.
La dirección de la empresa reconoce la dificultad de estas decisiones, pero insiste en que se trata de medidas cruciales para revertir las pérdidas acumuladas y garantizar la sostenibilidad a largo plazo de la nueva Marina d’Or. La prioridad absoluta es salvaguardar el mayor número posible de empleos directos e indirectos que ayuden a crear un resort turístico de referencia y contribuir con ello al bienestar económico de toda la Comunitat, al crecimiento del turismo y al mantenimiento de la actividad empresarial de la zona.
