El Consejo General de Economistas eleva previsión de crecimiento económico para 2024
El Consejo General de Economistas (CGE) ha elevado tres décimas, hasta el 2,2%, su previsión de crecimiento de la economía española para 2024 y al 2% para 2025. Esta decisión se fundamenta en el fuerte crecimiento del 0,7% en el primer trimestre del año, así como en las expectativas positivas para el segundo trimestre impulsadas por el turismo y el sector servicios.
El presidente del CGE, Valentín Pich, ha destacado que «los datos muestran señales positivas en este cuatrimestre, tanto en España como en otras grandes economías que anteriormente estaban en recesión o al borde de ella».
En relación a estos datos, el presidente de la Comisión Financiera del CGE, Antonio Pedraza, ha mencionado que «la productividad es un factor crucial, siendo un 25% menor por hora trabajada que la de la zona euro. Además, la inflación en España está por encima de la de la eurozona, lo que compromete la competitividad y no compensa totalmente la mejoría económica en Europa, que sigue siendo lenta».
Por otro lado, Pedraza ha señalado que «la alta recaudación vía impuestos, el control de salarios y la inflación requieren una deflactación de las tarifas impositivas que afectan a las personas físicas, así como un reenfoque de los impuestos indirectos debido a las subidas de los insumos gravados, lo que afecta negativamente a la renta per cápita en comparación con la europea».
Por lo tanto, la previsión de crecimiento del PIB se ha aumentado en 3 décimas hasta el 2,2% para 2024 y al 2% en 2025. Sin embargo, este aumento podría generar tensiones inflacionarias, especialmente si los tipos de interés se reducen, por lo que se ha elevado en dos décimas la previsión del IPC medio hasta el 3,2%. Además, se ha reducido en una décima la previsión de déficit debido al incremento de ingresos por impuestos en el primer trimestre.
El director del Servicio de Estudios del CGE, Salvador Marín, ha resaltado que «los indicadores adelantados sugieren una cierta estabilización en el crecimiento para el año 2024, lo que indica que la cifra estimada del crecimiento del PIB podría alcanzarse al cierre del año».
Sin embargo, Marín ha advertido que «a pesar de esta estabilización, la productividad sigue sin mejorar de forma significativa, los fletes están tensionados nuevamente según el Baltic Dry Index, y hay indicadores de tensiones en el mercado energético y de materias primas que sugieren un crecimiento menor en 2025 en comparación con las previsiones para el cierre de 2024».
En conclusión, es crucial enfocarse en políticas a largo plazo que, junto con el crecimiento económico proyectado, generen un escenario de confianza tanto para consumidores como empresarios. La clave no está solo en el qué, sino en el cómo se ejecutan estas políticas, aprovechando las sinergias del crecimiento para consolidar una economía productiva y estable.
