La selección española de balonmano, conjurada para lograr el billete olímpico

El ambiente estaba cargado de tensión y emoción en el Palacio de los Deportes Tavi y Carmona de Torrevieja, Alicante. Un enfrentamiento crucial se avecinaba para Las Guerreras, la selección femenina española de balonmano. Las miradas de las jugadoras bajaban, contrastando con el círculo victorioso de las neerlandesas. El recuerdo de la eliminación en la fase de grupos del Mundial el pasado diciembre todavía era fresco. La selección nacional había superado a Argentina, pero se había encontrado con un obstáculo insuperable en la República Checa y en los Países Bajos.

Irónicamente, era necesario superar a estas mismas rivales para obtener el billete a los Juegos Olímpicos. El preolímpico en Torrevieja, que otorga dos pases a los Juegos, tenía un sabor a revancha. El duelo crucial contra la República Checa se preveía clave, con los Países Bajos como la gran favorita.

Mirando hacia adelante, la victoria contra Argentina parecía más que factible, dados los antecedentes (España ganó 30-23 en un encuentro anterior). Sin embargo, tanto la República Checa como España habían caído ante los Países Bajos. Todo parecía depender del primer enfrentamiento, el duelo directo contra las checas. Prácticamente, era un todo o nada para empezar el torneo en casa.

Silvia Arderius, la jugadora central, aseguró: «Desde que acabó el Mundial solo hemos pensado en esto y hemos trabajado muy duro«. Y es que España llegaba al torneo tras dos cómodas victorias contra Lituania y Azerbaiyán, que sellaron la fase de clasificación del próximo europeo con un pleno de victorias.

Sin embargo, el fantasma del Mundial seguía rondando en la memoria de las jugadoras. La portera de la República Checa, Petra Kudlackova, con sus 18 paradas, y el ataque de Jerabkova, Cholevova y Veronika Malá habían desarmado a una España completamente superada en el Mundial (30-22). Las opciones de victoria pasaban por «hacer un gran partido», aseguró el seleccionador español, Ambros Martín.

Para los tres enfrentamientos en Torrevieja, Martín mantuvo el grupo del Mundial, con una lista de 19 jugadoras. Entre las convocadas resaltaban el regreso de Shandy Barbosa y Jénnifer Gutiérrez, quienes se habían lesionado en diciembre, y la inclusión de la tercera portera, Nicole Wiggins. Paulina Pérez Buforn quedó fuera a última hora.

Mientras Los Hispanos esperaban con el billete bajo el brazo, llegaba el turno de Las Guerreras – bronce en 2012 -, en busca de su sexta participación olímpica, la cuarta consecutiva. La convocatoria de la selección española incluía a las porteras Merche Castellanos, Darly Zoqbi y Nicole Wiggins; las centrales Carmen Campos, Silvia Arderius y Alicia Fernández; las laterales izquierdo Shandy Barbosa, Lara González, Danila So Delgado y Ester Somaza; las laterales derecho Paula Arcos, Mireya González y María Prieto O’ Mullony; los extremos derecho Marta López y Maitane Etxeberria; los extremos izquierdo Sole Lopez y Jennifer Gutiérrez; y los pivotes Kaba Gassama y Lysa Tchaptchet.

Cada una de estas guerreras estaba dispuesta a dar lo mejor de sí misma para superar los obstáculos y obtener el preciado billete a los Juegos Olímpicos. Solo el tiempo y el rendimiento en el campo de juego determinarían su destino.