Foto de archivo de BBVA y banco Sabadell.

La opa hostil desplegada por el BBVA sobre el Sabadell ha generado un escenario financiero interesante, en el que el banco catalán ha diseñado una estrategia defensiva basada en cinco líneas de acción. Este movimiento por parte de BBVA no ha sido observado desde 1987, y el Sabadell ha rechazado recientemente una fusión amigable con BBVA, lo que ha llevado al presidente de BBVA, Carlos Torres, a buscar otras formas de adquirir el negocio.

El primer frente de defensa del Sabadell es su masa de accionistas-clientes. De los 205.000 accionistas de Sabadell, el 48% son inversores particulares, y aproximadamente el 75% de estos son clientes de la entidad. Esta lealtad proporciona un cinturón defensivo notable al Sabadell. Sin embargo, la ausencia de un núcleo duro poderoso que se alíe con el consejo del Sabadell puede proporcionar una oportunidad al BBVA para convencer a los inversores institucionales, que controlan el 52% del accionariado.

El segundo frente de defensa es el frente legal. El Sabadell ha denunciado al BBVA ante la Comisión de Valores (CNMV) por infringir la ley de opas. El banco catalán argumenta que la información proporcionada por BBVA en la reunión con analistas y en la posterior rueda de prensa vulnera el Real Decreto 1066/2007 y ofrece datos incompletos que pueden afectar al mercado.

En tercer lugar, el precio de la opa no ha variado. A pesar del cambio de terminología y figura, el precio ofrecido por BBVA en la OPA sigue siendo el mismo que se ofreció en el acuerdo de fusión amigable. Por otro lado, el BBVA ha experimentado una caída del 11,8% desde que anunció su intención de fusionarse el 30 de abril, lo que se traduce en más de 7.000 millones de pérdida de valor en Bolsa. Mientras tanto, el Sabadell ha ganado casi un 7% en ese periodo y ha acumulado una revalorización del 70% en lo que va de año.

En cuarto lugar, el poder político ha mostrado su oposición a la opa. Políticos de diferentes colores han criticado la opa sobre el Sabadell por diversos motivos. Además, el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha subrayado que el Gobierno “tiene la última palabra” en la operación. La postura del Gobierno es crucial, ya que puede influir en la decisión de los grandes inversores.

Finalmente, el quinto frente de defensa se centra en las dudas sobre los niveles de concentración. A pesar de que Competencia aprobó en 2021 la absorción de Bankia por Caixabank, el Sabadell argumenta que donde más duplicidades existen entre ambas entidades es en Cataluña. Además, las organizaciones sindicales y el ala de Sumar en el Gobierno han señalado que no permitirán cierres y despidos. En este escenario, el Sabadell se prepara para resistir la opa hostil, respaldado por su masa de accionistas-clientes, su estrategia legal y el apoyo político.

Por Daniel