Cuando un individuo, una empresa, o un grupo de interesados anhela comprar una compañía que cotiza en bolsa -o una porción de ella superior al 30%- se está ante una oferta pública de adquisición (opa). Este proceso de adquisición puede llevarse a cabo a través de diferentes métodos: el canje de títulos, el pago en efectivo, o una combinación de ambas estrategias.
La consecución de este objetivo puede ser a través de una opa amistosa, lo cual implica establecer contacto con la junta directiva de la compañía objetivo, negociar y llegar a un acuerdo con ellos. Alternativamente, puede ser también mediante una opa hostil, esquivando el consejo de administración de la compañía y lanzando una oferta pública directamente a los accionistas, con el objetivo de captar un paquete significativo de acciones y, en caso de conseguir al menos el 50% de ellas, lograr el control de la compañía adquirida.
Independientemente del camino elegido para la adquisición, las consecuencias inmediatas para la empresa objetivo y sus accionistas se reflejan en la bolsa, más específicamente, en su cotización.
En el escenario de una posible opa, la volatilidad del precio de las acciones de una empresa se dispara. Este efecto se observa tanto desde el instante en que se genera el rumor de la opa, como cuando la misma se hace oficial. Por lo general, el precio ofrecido por las acciones de una compañía durante una opa es siempre mayor al del mercado, lo que genera un efecto alcista sobre la cotización de la entidad ofertada. Esto se debe a que las acciones de la empresa objetivo suelen incrementar su valor, ya que representan una oportunidad de compra que atrae a otros inversores que buscan una ganancia rápida adquiriendo dichos títulos y vendiéndolos por más dinero en el momento de que se lance la opa.
En esta situación, los accionistas tienen tres opciones: pueden vender sus acciones en el mercado, pueden optar por no vender y acudir a la opa, o pueden decidir conservar sus acciones.
Simultáneamente a este proceso, las acciones de la empresa que está tratando de adquirir a la compañía cotizada suelen experimentar una caída en bolsa. Esto puede generar una pérdida de valor temporal para sus propios accionistas. Sin embargo, toda adquisición se realiza con la expectativa de que, a largo plazo, genere un beneficio para el comprador.
En resumen, una oferta pública de adquisición (opa) es un proceso complejo con múltiples factores y variables en juego. Las consecuencias de una opa son inmediatas y se reflejan en la cotización de las acciones de la empresa objetivo, así como en las de la empresa compradora. Los accionistas de ambas empresas tienen que tomar decisiones importantes, que pueden tener un impacto significativo en su inversión.
