La Superliga deberá cambiar su nombre por un conflicto con la Liga danesa

La Superliga Europea, un proyecto de competición de fútbol de clubes liderado por el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, con el respaldo del presidente del FC Barcelona, Joan Laporta, se encuentra en un dilema que podría alterar su identidad incluso antes de su lanzamiento oficial. La Liga danesa, también conocida como 3F Superliga, ha obtenido la «plena aprobación» de la Unión Europea (UE) para mantener la marca ‘Superliga’, lo que significa que el proyecto europeo tendrá que buscar un nuevo nombre.

Según un comunicado de la liga danesa, la denominación ‘Superliga’ es una marca comercial de propiedad conjunta de los clubes daneses. Por tanto, la UE ha confirmado que «no se puede permitir que una posible futura liga europea registre la marca ‘Superliga’ como marca comercial». Este acontecimiento es un golpe considerable para el proyecto europeo liderado por A22 Sports y su CEO, Bernd Reichart.

El proyecto de la Superliga Europea ha generado una «enorme oposición» desde su concepción. Las ligas y confederaciones nacionales, la Asociación Europea de Ligas y la UEFA se han opuesto firmemente a la idea, junto con varios grupos de aficionados al fútbol de toda Europa. La controversia principal radica en la estructura de la liga, que sería casi cerrada, donde la mayoría de los clubes serían miembros permanentes sin un riesgo real de descender. Además, la liga no respetaría la clasificación anual de las ligas nacionales para las competiciones internacionales de clubes.

La liga danesa ha considerado que la marca ‘European Super League Company S.L.’ constituiría una infracción, ya que ‘Superliga’ es una marca comercial de propiedad conjunta de los clubes daneses. En palabras del CEO de la Superliga danesa, Claus Thomsen, «estamos muy contentos de que la autoridad de marcas de la UE haya acordado que la marca ‘Superliga’ en la UE violará el valor que los clubes daneses han invertido en la 3F Superliga». Thomsen añadió que siempre han estado en contra del deseo de los grandes clubes de crear una nueva liga europea, abogando por la apertura y clasificación para los torneos internacionales de clubes a través de las competiciones nacionales.

Esta decisión de la UE implica que la marca ‘Superliga’ no puede ser registrada por ‘European Super League Company S.L.’ por lo que el proyecto europeo tendrá que recurrir la decisión o idear otro nombre para su competición. Este revés legal es un ejemplo más de las dificultades que la propuesta de la Superliga Europea ha enfrentado desde su anuncio. A pesar del apoyo de algunos de los clubes más grandes de Europa, el proyecto ha enfrentado una oposición considerable tanto dentro como fuera del campo. En cualquier caso, este último obstáculo es un recordatorio de que el camino hacia una nueva estructura de competición europea está lejos de ser sencillo.