La coalición alemana ha designado a Alexander Schweitzer como nuevo ministro de Trabajo tras la dimisión de Bärbel Bas, hasta ahora responsable de esta cartera y copresidenta del Partido Socialdemócrata (SPD). Su renuncia, motivada por una situación familiar y por la presión política recibida, deja al descubierto las discrepancias internas en el Gobierno de Friedrich Merz.
Bas deja el Gobierno y la dirección del SPD
El vicecanciller y copresidente del SPD, Lars Klingbeil, canceló a última hora un viaje oficial a India para ocuparse de la sucesión en el partido. Bas explicó a través de Instagram que, tras la muerte de su hijastra, necesitaba tiempo para afrontar el duelo.
La exministra añadió que los ataques públicos contra ella, incluidos los procedentes de sectores del socio de coalición, la Unión Cristianodemócrata (CDU), se habían intensificado durante un momento especialmente difícil en el plano personal.
«Como actualmente no puedo reunir fuerzas para llevar a cabo plenamente mi trabajo de gobierno y partido a corto plazo, he decidido renunciar a ambos cargos», afirmó Bas. Según indicó, comunicó a Klingbeil su salida de la presidencia del SPD con efecto inmediato y pidió al canciller que la relevara como ministra federal de Trabajo y Asuntos Sociales.
Bas llevaba tiempo mostrando resistencia a varias de las reformas pactadas por la coalición que afectaban a su ministerio. Asimismo, había cancelado nombramientos relevantes por razones personales. Cuando Klingbeil informó el domingo por la noche a Merz de la inminente dimisión, la noticia sorprendió a la dirección de la CDU, reunida durante el fin de semana en un retiro de crisis.
Críticas por el bloqueo de las reformas
El jefe del grupo parlamentario socialdemócrata, Matthias Miersch, trasladó al partido su «gran respeto» por la decisión de Bas y subrayó que obedecía a motivos personales. Klingbeil, por su parte, denunció los ataques recibidos por la ministra durante su duelo: «Detrás de los cargos, todos somos solo personas… Los ataques contra ella en los últimos días de su duelo fueron indecentes. Algo así no es apropiado».
Presión desde la CDU
Entre las críticas figuraban las del diputado conservador Christian von Stetten, que sostuvo que Bas ya no estaba capacitada para continuar en el cargo y la acusó de frenar durante meses las reformas que Alemania necesitaba. El parlamentario llegó a reclamar su salida del Ejecutivo, al considerar que suponía un obstáculo para el programa reformista por la falta de avances en los proyectos sociales y laborales.
El portavoz de la CDU para asuntos laborales, Marc Biadacz, también le había exigido reiteradamente la presentación de los proyectos de ley acordados por la coalición. Bas defendía, sin embargo, que las modificaciones debían incluir garantías para las personas que habían planificado su jubilación con arreglo a las normas vigentes.
Con esta posición buscaba ganar margen de maniobra en las reformas del Estado del bienestar y del mercado laboral. Sectores del partido de Merz reclamaban medidas más rápidas en materia de prestaciones sociales, flexibilidad de la jornada laboral y pensiones.
El presidente regional de Renania Palatinado, Gordon Schnieder, recordó al SPD su obligación de presentar finalmente la reforma de las pensiones debatida durante meses. También sostuvo que existe un acuerdo claro tanto en el pacto de coalición como en el comité de la coalición y señaló que la ciudadanía necesita una perspectiva de futuro.
Alexander Schweitzer toma las riendas de Trabajo
El nuevo ministro de Trabajo, Alexander Schweitzer, es un socialdemócrata con mayor flexibilidad política que Bas y con más ambición de futuro. Procede de la política regional de Renania-Palatinado y ha presidido la Conferencia de Presidentes, el organismo que reúne al canciller alemán con los líderes regionales, una experiencia que le aporta una perspectiva de poder más amplia.
Un SPD sin liderazgo definido
La sustitución de Bas al frente del Ministerio de Trabajo se resolvió con rapidez, pero su relevo en la dirección del SPD se presenta más complejo. Klingbeil se ha visto obligado a convocar un congreso extraordinario a finales de año para elegir no solo a quien sustituya a Bas, sino a toda la ejecutiva, incluido su propio puesto.
El vicecanciller no ha confirmado siquiera si volverá a presentarse. En la sede del SPD en Berlín circulan con fuerza tres nombres: Manuela Schwesig, exministra de Trabajo y actual ministra presidenta de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, además de Hubertus Heil y Anke Rehlinger.
Schwesig, conocida como la «Merkel roja», podría alterar de forma significativa el equilibrio en la coalición, ya que su relación con Merz es especialmente difícil y su llegada complicaría el avance del programa de reformas del Estado del bienestar.
Por su parte, el canciller anunció, tras dos días de retiro de la dirección de la CDU, una reducción del impuesto sobre la electricidad, sin introducir otros cambios en su programa. Merz insistió en que las reformas son muy necesarias para el país y defendió además la importancia del cordón sanitario contra la derecha radical de AfD, pese a las voces de su partido que reclaman suavizar esa posición.
